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Palabras Graves de Juan Pablo II acerca del "futuro próximo"

Palabras Graves de Juan Pablo II acerca del "futuro próximo" Cuando el Papa Juan Pablo II estuvo en Fulda, durante su visita a Alemania (del 15 al 19 de noviembre de 1980) un grupo de personas le hicieron algunas preguntas: una fue con respecto al 3er secreto de Fátima y otra sobre el "futuro próximo" de la Iglesia. Una de las personas presentes documentó este intercambio. Los nombres de los testigos están en las oficinas de la revista "Vox Fidei". A continuación se reporta la parte del texto correspondiente a las dos preguntas, publicado (en italiano) por esa revista (edición #10 1981).

Pregunta: "¿Qué hay con relación al tercer secreto de Fátima? Ya debía haber sido publicado en 1960".
Respuesta (del Santo Padre): "Debido a su impactante contenido y para evitar que el poderío mundial del comunismo interfiriera en los asuntos de la Iglesia, mis predecesores proporcionaron información confidencial de manera diplomática. Además, debe bastar a cada Cristiano saber lo siguiente: cuando ustedes leen que los océanos inundarán continentes, que millones de hombres morirán repentinamente en pocos minutos... si esto es conocido, en realidad no es necesario demandar la publicación de este secreto... Muchas personas lo quieren conocer sólo por curiosidad y sensasionalismo: pero olvidan que "saber" implica también una responsabilidad... pero sólo desean satisfacer su propia curiosidad. Esto es peligroso cuando al mismo tiempo, nada quieren hacer, diciendo: "¡Es inútil hacer algo para mejorar la situación!" Entonces el Papa tomó el Rosario y dijo: "¡Aquí está el remedio para esta enfermedad! Oren, oren y no hagan más preguntas. ¡Encomienden el resto a Nuestra Señora!"

Pregunta: "¿Cómo irán las cosas con la Iglesia?".

Respuesta (del Santo Padre): "Debemos estar preparados para enfrentar grandes pruebas inminentes, que podrían exigir también el sacrificio de la propia vida por Cristo... Las pruebas podrían ser atenuadas por medio de sus oraciones y de las nuestras, pero (ya) no podrán evitarse, porque solamente por este medio podrá llevarse a cabo una verdadera renovación de la Iglesia... tal como ya ha ocurrido muchas veces que la Iglesia surgió de nuevo por medio de la sangre. Tampoco será diferente en esta ocasión. Seamos fuertes y preparémonos, teniendo fe en Cristo y en su Madre. Oremos mucho y con frecuencia el Santo Rosario".