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La gran prueba de Dios

Dios pidió una gran prueba de fe y un abandono total a la voluntad divina a los miembros del Movimento Impegno e Testimonianza - Madre dell'Eucaristia y en particular al obispo Claudio Gatti y a la vidente Marisa Rossi.

Roma, 21 de Octubre de 1999

Carta de Dios traída por San José

Para salvar a este planeta tierra Dios pide un pesado y doloroso sufrimiento a su hermana; junto a ella también al obispo se muere moralmente. La pregunta usual naturalmente viene: "Qué está haciendo Dios en este momento?". Dios trabaja, trata de salvar tantas almas como sea posible. Muchas almas convirtieron su corazón, pero muchas almas no responden y van hacia atrás y hacia atrás. Más de la mitad de la población del mundo no conoce a Jesús la Eucaristía.

Dios les ama, aun cuando parece en este momento que todo está contra ustedes y que, desde un punto de vista humano, los abandonó. Entendemos que tu reclamo salió en un momento de desaliento y de depresión y éste está bien, desde el punto de vista humano están derrotados. Pero si son derrotados, también el Paraíso está derrotado y mi hijo Jesús, como la Madre dice, murió inutilmente.

No se desalienten más de los necesario. Don Claudio, se te dio el episcopado para que tengas la plenitud del sacerdocio, para seguir adelante y hacer lo que Dios decidió. No es importante para Dios declarar el día y el mes del triunfo de la verdad, sino la conversión de las almas es lo importante.

Roma, 23 de Octubre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

He venido entre ustedes para celebrar el sexto aniversario de mis apariciones públicas en este taumatúrgico lugar. Alguien está pensando que habría sido mejor si lucha hubiera acabado a estas alturas y si la verdad hubiera triunfado. Dios no los puede dejar en esta situación dolorosa y bendecirá a aquéllos que continúan con amor, lealtad y sacrificio viniendo a este taumatúrgico lugar. No corran hacia los lugares donde hay muchedumbre y donde no se demanda compromiso ni sacrificio, vayan donde reciban ayuda y gracias. Nunca pierdan la fe en Dios. Tentaciones pueden venir, desaliento puede llegar, ésto es humano y nadie les dice que ésto es pecado; es un pecado detenerse voluntariamente en el desaliento y en la desconfíanza en Dios.

Roma, 24 de Octubre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Ofrezcan este día a Dios por la Iglesia y por los hombres de la Iglesia, la Iglesia es de Dios y nadie puede destruirla.

Nadie amó y ama a la Iglesia tanto como su simple y humilde obispo. Oh, si todos mis hijos favoritos verdaderamente amaran las almas, no pensarían en organizar convenciones y reuniones para hablar mal del taumatúrgico lugar, del obispo y de la vidente.

Roma, 28 de Octubre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

La Madre les agradece, los sostiene firmemente en su corazón y les da fuerza para soportar el último golpe de satán que no les preocupará mucho, pero sobre todo al obispo y a la vidente.

Hoy Dios les dice: "Avancen", aun cuando la victoria parece ser de su persecutor. Rodeen a su obispo y ayudenlo con oración y con la fuerza de amor. No se desanimen, no pierdan corazón, porque satán va alrededor de ustedes. Avancen, no abandonen el campo.

Roma 31 de Octubre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

No lloro por aquella gente que no cree a mi hijo Jesús, lloro por aquéllos que dicen creer y que voluntariamente causan sufrimientos. Hay de ellos; cuando el juicio de Dios llegue será muy duro para ellos. Hoy Dios todavía es misericordioso, pero mañana su juicio será muy severo.

Roma, 2 de Noviembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Están afligidos y en cambio deberían sonreír, deberían cantar de alegría, y deberían, sobre todo por mis dos niños, levanten su cabeza y sonrían.

Don Claudio, no huya, porque la Madre está contigo.

Carta de Dios traída por el Padre Pio

Dios me dijo: "Ve y habla a mis hijos que viven un momento muy difícil de su vida. Diles que estén confiados, que tengan fe; no es de ninguna importancia saber cuando y cómo intervendré, porque yo, Dios, estoy con ellos".

Mi pequeña hermana, cuanto sufrí, pero tu sifrimiento y el del obispo es mucho más grande que el mío, porque Yo no estaba solo, tenía a mis hermanos y muchas personas conmigo.

Roma, 4 de Noviembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Mis hijos queridos, Dios puede hacer todo lo que desee y cuando lo haga la situación de ésas personas que no creyeron la súplica de Dios estarán muy tristes.

Oh, entonces habrá llanto y rechinido de dientes, porque Dios será justo. No se deben asustar cuando oyen amenazas o cuando oyen que los hombres poderosos de la Iglesia pueden derrotarlos. Los hombres poderosos no sólo continúan luchando contra ustedes, pero hoy no se dan por vencidos más que nunca y preparan "muchas cosas" para este tercer milenio.

Roma, 7 de Noviembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Mis hijos queridos, estoy aquí con ustedes mientras todo el mundo está mirando, mientras los hombres poderosos continúan reúniendose para encontrar una manera de aplastar este taumatúrgico lugar. Quieren herir a mis dos niños y en cambio con su comportamiento ofenden seriamente a Dios.

Roma, 20 de Noviembre de 1999

Carta de Jesús

Mi sangre continua fluyendo; cualquier cosa que hago no es aceptada, cualquier cosa que digo no es escuchada. Por ahora los grandes hombres han tomado poder y han aplastado a los hombres pequeños. Entre más accidentes pasan, más se rebela el planeta Tierra. Terremotos, tormentas, huracanes, todo pasa en este período, pero los hombres no temen, están tranquilos porque tienen poder y riqueza. No piensen en Mí sólo como el Jesús misericordioso, también piensen en Mío como el Jesús justo.

Mi estimado dos niños, los llamé, los elegí y el camino es duro, encrespado, espinoso y muy difícil. Yo, Jesús, les digo: "No fallaron, siguieron el camino que lleva al Paraíso".

Roma, 21 de Noviembre de 1999

Carta de Jesús

Padre, tengo muchos niños, pero pocos están bien, pocos están en la gracia de Dios. Padre, debo tratar de salvar a mis hijos hasta el final.

Si pocos hijos fueren salvados, mi muerte habría sido inútil. Ustedes son mis dos hijos favoritos elegidos por Dios, les pido ayuda, oraciones y sufrimientos para salvar a los hombres que Me conocen, pero que no aceptan lo que les enseñé. Dios, su Dios, el Dios de todos los cristianos todavía muestra misericordia y paciencia. Probablemente todo éste los hace sufrir, porque estan cansados, agobiados, atacados por los hombres de la Iglesia, por hermanas y laicos que dicen estar comprometidos. Las almas elegidas por Dios son pocas, muy pocas y porque quieren ir por el camino de la santidad son calumniados, burlados y ridiculizados como la gente hizo conmigo.

Yo, Jesús, les pido, mis hijos queridos, que todavía tengan fuerza, paciencia, amor por Mí, por la Madre de la Eucaristía y por los hermanos que no me conocen.

No pueden saber cuántos hombres de la Iglesia se sienten casi como si fueran Dios. Son poderosos, saben todo, pueden hacerlo todo.

En este momento él que está en más necesidad es su obispo; necesita ayuda, oraciones y fuerza. Dios lo cuida, pero, créanme, a veces es difícil aceptar lo que Dios quiere.

Yo, como la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, veo todo y sé todo, Yo, como hombre, entiendo su lucha, sus dificultades y sus deseos de dejar todo y de decir: "¿Quién me hace hacerlo?".

Me gustaría decir: "Vamos, Don Claudio", pero casi no me atrevo, porque leí dentro de tu corazón mucho sufrimiento. ¿Pero abandonarías millones de hijos, para salvar algunos de ellos? No, no lo harías.

Entiendes lo que trato de decir, no necesitas explicaciones.

Roma, 2 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Estoy con ustedes, mis hijos amados, oro con ustedes para estrujar el gran milagro que Dios prometió; Estoy de su lado. Sí, el tiempo pasa y ustedes esperan. Aquél que está en calma y tranquilo espera con serenidad, con devoción y oración; aquél que está ansioso se entusiasma por una minucia. En el día y en el momento cuando todo tenga que pasar pasará, Yo, o mejor dicho, Dios sabrá quien en verdad amó a Jesús la Eucaristía, quien verdaderamente amó al obispo. No puedes entrar en la mente de Dios, no puedes entender, no puedes saber y entiender lo que Dios hace, cómo y cuando lo hace.

Marisela, sé que esas lágrimas salen por ellos, sé porqué lloras; Yo sufrí también, lloré por mi hijo Jesús, después todo acabó en gloria; pero algún tiempo es necesario.

Los tiempos de Dios no son sus tiempos. Dices: "Dios dijo 1999". Sí, Dios dijo éso y Yo misma les traje la carta de Dios. No se inquieten más de lo necesario. Cada día se derrumban; ésto no es bello. Aquél que va por este camino no debe derrumbarse, no debe hacer muchas preguntas y permitir dejar todo sobre el obispo, porque el obispo o la vidente saben tanto como ustedes.

También Yo sé tanto como ustedes, no obstante los ayudo. Los ángeles y los santos oran conmigo, de manera que los hombres conviertan su corazón. Hay muchos, muchos y muchos hombres que no convierten su corazón, pero sobre todo hay muchos y muchos sacerdotes, obispos y cardenal que no convierten su corazón, al contrario se ríen de la fecha dicha por Dios. No sé cuando 1999 acaba y cuando 2000 empieza aquí en el Cielo.

En Dozulè Jesús habló, en Garabandal hablé Yo, a muchos otros les dimos los mismos anuncios que a ustedes.

¿Podría permitir Dios que las personas buenas perezcan y dejar disfrutar a las personas que no creen? Sería una muy grande prueba. El tiempo ha llegado de gritar: "Dios mio, Dios mio, porqué me has abandonado?" o de repetidor lo que tú, Marisela, dijiste: "El cáliz tiene un agujero en el fondo, porque entre más lo llenas con sufrimientos más se queda vacío".

Marisela, hago lo que Dios quiere. Así como ustedes dos siempre obedecíeron a Dios, así también Yo siempre obedecí a Dios.

Roma, 5 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

¿Porqué el hombre quiere hacer que Dios diga lo que Dios no dijo o porqué le quiere imponer a Dios lo que debe hacer? Dios sabe lo que hace y ningún hombre de la Tierra, desde el más grande al más pequeño, puede decir a Dios lo que debe hacer.

Les agradezco porque intentan de todas maneras, aun cuando no son perfectos, hacer la voluntad de Dios.

Roma, 8 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Don Claudio y Marisa, cuántas lágrimas vertieron, cuántos sufrimientos han enfrentado desde 1973, pero su día de paz, serenidad y alegría llegará.

Roma, 12 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

En Italia, en Roma la gente no ama a Jesús la Eucaristía, como Dios quiere.

Parece como si tuvieran todo el mundo encima de ustedes, por esta razón de buena gana vengo entre ustedes.

Estoy al lado del obispo cuando celebra la Santa Misa; porque recibió el episcopado, la plenitud del sacerdocio por Dios. Oh, si los hombres pudieran entender este gran milagro: Dios después de dos mil años, después de haber ordenado a San Pedro obispo, personalmente le dio el episcopado a un hombre.

Roma, 16 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

¿Qué reservó Dios para ustedes? No lo saben. Éste es el momento más importante de su vida para mostrarle su gran amor a Dios. Oren, porque tiempos feos se acercan; serán muy feos.

Nota explicativa

Dios pidió al obispo y a la vidente una gran prueba de fe.

Por algunos años Nuestra Señora mucha veces les había anunciado que 1999 habría sido el año del triunfo de la Eucaristía, de la verdad y de nuestro Movimiento. Don Claudio repitió y escribió esto en sus cartas dirigidas a los cardenales, obispos y sacerdotes de toda la Iglesia y en las introducciones de los libros que coleccionan las cartas de Dios. Pero ya que millones y millones de personas todavía tienen que convertir su corazón, muchos sacerdotes incluidos, Dios todavía ha dado más tiempo para esperar la conversión de sus hijos.

Ésta es la gran prueba de fe pedida al obispo, a la vidente y a los miembros del Movimiento: haber anunciado la fecha del triunfo a toda la Iglesia y sabiendo que Dios retardó, no sabemos para cuando, su intervención para permitir que la Eucaristía y la verdad triunfaran. Aceptar la gran prueba permitió que hoy se habla muchos más de la Eucaristía.

Roma, 23 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Su amor a Jesús la Eucaristía, su gran sufrimiento, sobre todo el de mis dos niños, y mucho más el de mi obispo, permitió que los hombres de la Iglesia a menudo hablen de Jesús la Eucaristía. Yo me regocijo por esto, pero sufro con ustedes porque la prueba pedida a ustedes por Dios es muy grande. Confíen en Dios. Este su sacrificio, este su gran amor a Jesús la Eucaristía implicará que los hombres hablen y continuarán hablando de la Eucaristía. Leí dentro de sus corazones todas sus preguntas. Oirán a la gente hablar mal del obispo, pero ustedes que lo conocieron completamente deben responder: "Es el obispo de la Eucaristía, es el obispo del Evangelio, es el obispo que puede hacer un poema de todo lo de Dios" y así podrán defenderlo. No vayan con la vidente a informarle esas noticias y eventos que le causan sufrimientos. No pueden decir: "¿Qué hace Dios?". ¿Quién eres tú? Dios sabe lo que hace, Dios no traiciona, no defrauda, aun si hoy pide la gran prueba que hará sufrir mucho; pero si piensan en que hoy las personas hablan muchos más de Jesús la Eucaristía, ésto debe darles alegría.

Vamos, finalmente triunfarán, triunfarán. Dije una fecha, indiqué un año, pero Dios pidió una gran prueba, porque espera conversiones, por conversiones y conversiones. Ustedes que fueron por un camino muy bello, un muy gran camino, deben saber que conversión significa creer en el Evangelio y sobre todo creer en Jesús la Eucaristía.

Les repito: "Dios no traiciona, si Él ama a aquellos que no creen, muchos más los amará a ustedes que creen, que aman a Jesús la Eucaristía".

Cuando le creen a alguien deben estar seguros que no los traicionará.

Los hombres de la iglesia están ocupados por el gran jubileo. Todo el mundo trata de ser pre-eminentes, buscan cosas terrenales, tratan de ser alguien, de manera que la historia hablará sobre ellos quienes en verdad no aman a Jesús la Eucaristía. Absolutamente nada es necesario, como su obispo dice, sino que Dios culmine lo que prometió, pero todavía espera la conversión de sus hijos.

Roma, 24 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Ahora quiero agradecerles por todo lo que hicieron, hacen y harán. Quisiera que hicieran una cadena alrededor de su obispo para protegerlo, defenderlo y sobre todo ayudarlo.

La misión del obispo y de la vidente es muy grande, muy bella y muy sufrida; Dios les pidió una gran prueba.

Marisela, la pasión para ti continuará y la abstinencia continuará, me verás sólo en días indicados, cuando habrá grupos.

Mi pequeño rebaño, Dios los ama tanto que les ha pedido también aceptar las gran prueba, pero no les pidió vivir la pasión, hacer grandes sacrificios y grandes tribulaciones.

Les pido esta tarea: oren y ayuden a mis dos niños. A los hombres les gustaría saber qué está en la mente de Dios. Dios probó su fe y tendrán éxito si continuan llendo hacia adelante y sobre todo no escuchen a aquella gente que se reirá de ustedes y estarán satisfechos y felices porque creerán que han ganado.

Hoy quiero darles una gran alegría: por sus sufrimientos y oraciones laicos, sacerdotes, obispos y cardenales se convirtieron; en total son 1.000.003 personas (Nota: estas conversiones más recientes mas las otras que sucedieron en 1999 alcanzan el número de aproximadamente 9 millones de personas).

Roma, 25 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

Estoy feliz por la aceptación de la gran prueba que todos ustedes hicíeron, aun cuando en alguien ruge mucho la tormenta, pero es natural, es normal, porque serían personas subnormales si no sintiesen nada, como su obispo dice.

Marisela, Dios te eligió, Dios te llamó, y hasta que todo triunfe siempre tendrás pasión y abstinencia; Me verás muy poco, pero en el momento de apuro estaré cerca de ti para ayudarte.

Roma, 26 de Diciembre de 1999

Carta de Dios traída por Nuestra Señora

¿Oraron por la gran prueba que mis dos niños tienen que superar? Deben tener la fuerza para aceptarlo en silencio sin hablar. Los hombres de la Iglesia pueden decir lo que gusten, pero Dios está con ustedes, Yo estoy con ustedes. Dejen que la gente hable, dejen que la gente haga, éste parece ser el momento más difícil para ustedes, pero es más difícil para aquélla gente que no ha podido hacer la voluntad de Dios. Oren por mis sacerdotes favoritos, desde el Papa al sacerdote más pequeño. No puedo decir ya que el sacerdote más pequeño es Don Claudio, porque hoy es el gran sacerdote, es el obispo del Evangelio, es el obispo de la Eucaristía, es el más grande ministro de la Eucaristía.

La Madre también les desea a ustedes, que son pequeñas hostias, hostias vivientes, hostias sufrientes, siempre ser fieles a Dios y al vecino.