Eucharist Miracle Eucharist Miracles

Año Social 1999-2000

Todo se hace

Los mensajes de Dios son traducidos por un miembro de la comunidad, quien no es un traductor profesional. S.E. Mons. Claudio Gatti reconoció el origen sobrenatural de las apariciones (Decreto del 14/9/2000), pero el dió la aprobacion eclesiastica solamente a los mensajes en italiano, para que el no es responsable de errores hechos sin querer de el traductor

Mensajes de Septiembre de 1999

Roma, 14 de Septiembre de 1999, h.11:50 p.m. (mensaje de Nuestra Señora)

Marisa: "Estás tú también celebrando a nuestro Obispo?".

Nuestra Señora: "Mis hijos queridos, Dios eligió a su sacerdote y lo ordenó Obispo. En la historia de la Iglesia es la primera vez que Dios da el mismo gran regalo a su sacerdote, después de haber ordenado Obispos a San Pedro y a los Apóstoles.

Mi hijo Jesús dijo: "Por años y años has estado bajo el moggio, ya basta, te ordeno Obispo y te doy todos los poderes".

Para Don Claudio no será fácil llevar su episcopado, porque el mundo no quiere entender que Dios puede hacer lo que quiere y en cualquier momento.

Dios le dio el episcopado a Don Claudio, porque, sólo como Obispo, puede aceptar y soportar todas las dificultades y puede sobrellevar la gran misión que es sabida sólo por nosotros del Cielo, por el Obispo y la vidente, mis dos criaturas.

Los secretos que su hermana guarda son muy pesados para ella y muy difíciles para el Obispo. Vean a su alrededor: Dios elige al Obispo, Dios lo ordena sin pedir su permiso, pero ¿dónde están sus hermanos? ¿Dónde están esos que siempre recibían una palabra buena por este simple y humilde Obispo, pero grande ante nuestros ojos?

El Obispo está en el cruz como Jesús, pero la cruz da alegría y salva a los hombres que se quieren salvar. La cruz puede ser sufriente, pero te da la salvación para la vida eterna. Santa cruz, ¡viva por la cruz! El primer gran milagro Eucarístico se produjo en 1995 y se repitió en los años siguientes.

En 1998 la Eucaristía vertió sangre, porque el corazón de mi hijo Jesús explotó de amor por todos los hombres de la Tierra.

Quizá no se han dado cuenta todavía que el triunfo de la Eucaristía ha empezado por mucho tiempo, así como la purificación, que continúa todavía. El hombre está silencioso, el hombre no convierte su corazón, porque ir un camino con Dios es difícil, pero ustedes, que fueron por este camino, siguan, conviertan sus corazones, no vuelvan. El "Sí" que dijeron a Jesús, déjenlo que sea para siempre. No deben temer. La Madre nunca les dijo que disfrutarían, siempre les dijo que sufrirían, pero sufrir es también alegría, es amor; éste es el planeta Tierra.

A veces las personas que no creen están mejor que las personas que creen. El hombre que dice que cree, causa sufrimientos. Alguien continua enviando por delante a otras personas para hacer el mal, para tirar piedras, como saben bien. Sí, diré a su hermana cómo han ido las cosas y ella informará él a S. E. el Obispo, sólo a él.

Desgraciadamente los grandes hombres se comportan de esta manera: se esconden y envían a por delante a los hombres pequeños. Marisela, pensaste que éste era el último golpe de Satanás. No, éste es el golpe de ésa gente que trata de destruirte. Estabas un poco asustada, pero todo pasó. Esos que tiraron piedras no cayeron en pecado, sino aquéllos que los enviaron. Disfruta esta fiesta, disfruta al nuevo Obispo y ámalo, como repetiste en tus oraciones, porque él los ama a todos ustedes, como Jesús y Yo los amamos a todos ustedes.

Toma ll cruz hecha por los jóvenes y dásela al Obispo. Párate, Marisela, toma el cruz".

Marisa: "Sí, pero que significa?".

Nuestra Señora: "Haz lo que la Madre te dice".

Marisa: "OK, se la he dado al Obispo".

Nuestra Señora: "Bien, tu cruz debe ser así: una cruz con muchas flores que perfumen, que de alegría y te ayude a seguir. No es una cruz pesada, una cruz oscura, sino una cruz de luz, de flores, de amor, de aroma. Cada uno de ustedes tiene que llevar la cruz con toda la alegría, aún en las dificultades y adversidades de la vida. Éste Obispo recientemente-ordenado no será aceptado, dije esto muchas veces y por envidias y celos sufrirá mucho y llegará a decir: ¿"Porqué no puede Dios, mi Todo, hace lo que El quiere? Quien eres tú para oponerte a Dios." Sacerdotes, obispos, cardenales, teólogos, todos tendrán algo que decir contra Don Claudio, especialmente aquéllos que no aman la Eucaristía. Por el contrario, aquellos que no son buenos, temerán y estarán en silencio. Ésta es la cruz real; la cruz adornada con flores, la cruz que dá alegría. Aquellos que tenían esta idea, este pensamiento, han entendido que la cruz con flores es alegría. Este desierto estallará en flor.

No, Marisela, el Obispo debe levantar la cruz.

Queridos hijos, disfruten no sólo este momento, pero cada día de su vida. Ayuden al Obispo, oren por él. Si alguien tiene todavía dentro algo que está mal, porque no se porta bien, permítanle que pida perdón y que sigua. Amense unos a otros, unanse unos con otros, no hagan pequeños grupos, sino que amen al Obispo todos juntos y den gloria a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo. Doy mis mejores deseos al pequeño Jacopo que cumple cuatro años hoy y llega cuarto, como dije ayer por la tarde. Primero es la exaltación de la cruz, el milagro Eucarístico, la elección al Episcopado y después el pequeño Jacopo. Los mejores deseos de la Madre, Jacopo, los mejores deseos para ti.

Los mejores deseos a la abuela Jolanda, que continua sufriendo en esa cama de dolor día y noche.

Los mejores deseos para todos ustedes y gracias por su presencia aquí.

Con mi y su Obispo, les bendigo, a sus seres queridos, a sus artículos sagrados. Los traigo a todos firmemente en mi corazón y los cubro con mi manto maternal.

Vanyan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Alabado sea Jesucristo. Mis mejores deseos y que tengan una buena Santa Misa".

Marisa: "Adiós. Se ha ido".

Don Claudio: "Estás contenta?".

Marisa: "Y tú?".

Don Claudio: "Sí, si estoy".

Marisa: "Aun cuando nos tiraron piedras?".

Don Claudio: "También a Jesús trataron de tirarle piedras".

Roma, 19 de Septiembre de 1999, h.10:40 a.m. (mensaje de Nuestra Señora)

Marisa: "¿Cuándo puedo decir ésto? Ciertamente no estás tan sonriente como el 14; tu tristeza es también nuestra.

¿Te puedo recomendar a todas las personas que pidieron tu ayuda? Pero hoy me gustaría recomendarte todas las intenciones del Obispo, que es nuestro y también tuyo. Hasta aquí nada llega, todos estaremos tristes".

Nuestra Señora: "¿Entonces, estimada Marisela, qué hacemos con las 6.500.000 almas convertidas? ¿No te hace esto feliz? Sufro por una situación personal muy seria y tú sabes cual es, Marisela. No has hablado para no permitir que el Obispo sufra, ahora es el tiempo de hablar".

Marisa: "¿Escucha, te puedo hacer una advertencia maternal? Cuando hables sobre mis asuntos personales, dimelos sólo a mí".

Nuestra Señora: "Gracias por la advertencia maternal, Marisela, me refiero a lo que Dios me dice. Sabes que es Dios quien me envía, quien dice: "Ve a mi thaumatúrgico lugar, lleva mi mensaje" y Yo vengo".

Marisa: "¿Pero nunca te da Dios el mensaje que esperamos? ¿Porqué está Dios pensando todavía? Y cuando piensa, cómo es Él?".

Nuestra Señora: "Ahora te hago un reproche maternal a ti, Marisela: dime estas cosas cuando nosotras dos estamos solas. Mis hijos queridos, gracias por su presencia aquí. Son muy pocos, no obstante aquí han habido los más grandes milagros, Dios me dijo que muchas personas no vienen porque el lugar es pequeño, porque no hay la posibilidad de inclinarse y comer, porque no hay nada, no han entendido que el lugar es thaumatúrgico, porque está Jesús presente en la Eucaristía que sangró. Continúan buscando lo mejor para ellos y pusieron a Dios en segundo lugar. Después muchos se quejan porque la Madre se repite. ¿Pero cómo no puedo repetirme si siempre ponen a Dios en segundo lugar? Dios llama a algunas almas y les pide sufrir por la conversión de los pecadores; en verdad sufren. Muchos se preguntan: "¿Quién es Dios?". ¿Sabes cuál es la respuesta? "Dios es el que me da un trabajo, el es mi jefe, el que me da de comer". Ninguna de ésta gente en verdad entiende quien es Dios. Dios, que creó al hombre, no es entendido, sólo en el momento del apuro se dirigen Mi Todo, porque - dicen - Dios entiende, Dios es misericordioso. Por lo que invocan a Dios continuamente.

Mis hijos queridos, por ahora he dado, les he traído muchos mensajes y si los recopilaron, harían un poema, todo lo que los grandes poetas escribieron, porque es el gran poema de Dios. Lean los mensajes de nuevo muy lentaente, empezando por la Catequesis de Dios hasta los mensajes más recientes, lean de nuevo los pasajes del milagro Eucarístico y el mas reciente sobre el Episcopado, ahí está todo: de la Señal de la Cruz a vivir en estado de gracia, para recibir a Jesús la Eucaristía en estado de gracia.

Nos daña muchísimo a nosotros del Paraíso que también algunos sacerdotes no enseñan a las criaturas, a los arrepentidos, cómo vivir en estado de gracia, recibir a Jesús la Eucaristía en estado de gracia, porque algunos de ellos no creen en la Presencia Real después de la comunión y otros no creen tampoco en elllo durante la consagración. Ésta es la verdadera razón por la que muchas personas no vienen, porque se les pide vivir en un estado de gracia. Ustedes, que han estado recorriendo este camino por mucho tiempo, nunca traicionen a Jesús. Ustedes, los adultos, no han dicho todavía: "dije que sí", como los jóvenes, porque no ha habido tiempo todavía.

Los invito a respetar los horarios, porque si llegan tarde todo se cambia y no se puede celebrar la Santa Misa rápido porque es tarde. No, la Santa Misa se debe celebrar con calma, con meditación y recogimiento. No se puede celebrar la Misa rápido, las canciones, oraciones y la procesión del ofertorio no se pueden acortar porque es tarde. Está en ustedes, mis hijos queridos, llegar a tiempo. Si se dice que la reunión empieza a las 9:15, porqué se debe cambiar a las 9:25, 9:30? Vengan a las 9:15, así el Obispo terminará la catequesis a tiempo y empezarán el Rosario, entonces tomarán parte en la aparición y finalmente en la Santa Misa. Se deben respetar a aquellos que tienen familia, también a los que deben cocinar, porque comen, no es así"?.

Marisa: "¿También tu comes? No ahora, pero antes lo hacías".

Nuestra Señora: "Les digo de verdad como madre: respeten los horarios, no retrasen los horarios.

También cuando hay Misa diaria, empieza a las 6:30 p.m., ¿porqué llegan a las 6:35? Deveras requieren esos cinco minutos? Cuándo llegan a una fiesta importante llegan temprano, por lo menos para tener los primeros lugares, ¿porqué llegan tarde con Jesús? ¿Porqué no corren para llegar temprano? Si llegan antes de Jesús cinco minutos más temprano, oran solos. No deben llegar tarde y entonces hacer todo de prisa y decir: "La Misa es muy larga"; éso no es bello.

Mis hijos queridos, ¿Soy o no soy su Madre? Les hablo como una Madre, Yo soy la madre de Jesús y sú madre.

Traten de asimilar lo que digo, mis palabras son muy sencillas, adecuadas para todos, no uso las palabras difíciles del vocabulario para mostrar que sé todo, hablo como ustedes, de una manera sencilla, porque la sencillez es una muy bella virtud que junto con la humildad los lleva a la santidad.

Los mejores deseos para todos, los mejores deseos para ti, Excelencia, sé que quizá el período más difícil de tu vida empieza, pero estamos cerca de ti aun cuando tengas que correr al hospital por cualquier razón. Siempre corres, primero corriste con tu bolsa al Vicariato, hoy corres de un hospital a otro. Dirás: ¿Ejerzo mi Episcopado de esta manera? Sí, también de esta manera, porque tu hermana está muy enferma y la apoyas con amor y ayudas a la abuela Iolanda con mucho amor. Lo que haces por la abuela Iolanda no es hecho por nadie. Tú y Selenia, nadie mas. La abuela Iolanda está en gran necesidad, porque sufre mucho".

Marisa: "Escucha, si tu madre hubíera sufrido mucho, le habrías quitado el sufrimiento?".

Nuestra Señora: "No, Marisela, desde el punto de vista humano, no.

Mis hijos queridos, les recomiendo que participen en la Santa Misa como si fuera la última de su vida y no tengan prisa, porque me he dado cuenta que cuando dicen tener prisa y la Misa es larga, entonces se salen y platican. Alguien lo hace. Dios ve todo y me ha dado también la alegría de ver todo, de saber todo, por lo que también veo estas cosas".

Marisa: "¿Así es que también sabes cuando el momento llegará? Estoy cansada de esperar, el 16 está cerca. OK, no hablemos mas ya sobre éso, confiemos en Dios. Dios no nos traicionará; tratamos de poner a Dios en primero lugar, lo mas que podamos, porque somos humanos, como dijiste. ¿Así es que hacemos nuestro mejor esfuerzo de poner a Dios en primer lugar, pero ¿puede Dios ponernos en segundo lugar? No sé si es correcto, pero tu entiendes todo, así es que también me entenderás. Y hoy requiero un muy gran ayuda y sabes porqué. Debes ayudarme muchísimo, porque la misión es muy difícil. Por favor, permiteme sentirme bien, de otra manera no podré hablar. Sonrisa!".

Nuestra Señora: "Mis hijos queridos, hay alguien que no respeta al Obispo, que no respeta al Obispo continuamente, en todo. Respétenlo, ámenlo, ayúdenlo.

Junto con mi y su Obispo los bendigo, a sus seres queridos y sus artículos sagrados.

Los traigo a todos firmemente en mi corazón y los cubro con mi manto maternal.

A todos aquellos que salen que tengan un buen viaje".

Marisa: "Tu estás preocupada por todo, pero no nos dices lo que queremos saber".

Nuestra Señora: "Marisela, ahora guarda silencio.

Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo.

Alabado sea Jesucristo".

Marisa: "¿Te gusta mi voz? ¿Puedo decirte ésto? Gracias.

OK. Adiós, por favor ayúdame. Adiós.

Don Claudio, no consigo en hacerla decirme cuando pasará todo".

Don Claudio: "El momento vendrá".

Marisa: "No consigo en hacerla decir cualquier cosa".

Don Claudio: "Hablará en el momento correcto".

Marisa: "No, es traviesa, vamos, digamoslo. Puedo decir que es traviesa?".

Mensajes de Octubre de 1999

Roma, 2 de Octubre de 1999, h.5:40 p.m. (mensaje de Nuestra Señora)

Marisa: "Pues bien, tengo muchas cosas que decirte. Leíste dentro de mi corazón y tú conoces todas las dificultades, los sufrimientos, las imputaciones, sabes todo. A veces te preguntamos con nuestro corazón partido en dos: "¿Cuál es la voluntad de Dios? ¿Qué mas debemos hacer para obtener el premio, no por nosotros, sino por todos aquéllos que te aman, que aman a Jesús? ¿Qué debemos hacer?

Nos dijiste que estuviéramos felices, que cantáramos, pero es muy difícil.

Te había pedido permitirme sentirme bien el 16, te lo pedí con todo mi corazón y me doy cuenta que tampoco esta ayuda se me ha dado. No te pido nada mas. Conoces nuestras intenciones".

Nuestra Señora: "Ahora hablo por ti, Marisela".

Marisa: "Siempre dices que debemos hablar, pero no se hace esta charla. Tienes razón, el hombre no responde, el hombre no cree en la Eucaristía, ¿pero qué mas podemos hacer?".

Nuestra Señora: "Hiciste mucho, muchísimo y has recibido muchas calumnias y difamaciones. Los grandes hombres hablan sobre la Eucaristía por rencor contra ti y para demostrar que Yo, la Madre de la Eucaristía, no me aparezco aquí; no pueden demostrar éso. En cambio tu puedes demostrar que la Eucaristía en verdad apareció y se trajo aquí. Tratan de demostrar que los mensajes no son auténtico porque hablan sobre la Eucaristía y se reúnen para hablar sobre la Eucaristía.

Éstos son momentos muy difíciles y duros. La purificación continúa, accidentes, terremotos, huracánes continúan, muchas cosas pasan en el mundo. Debes agradecer a Dios que no se toca todavía a tu bella Italia. Pero atención: hay de aquéllos que continúan mofándose de Dios. La purificación llegará sobre todo el mundo, de maneras diferentes, todavía están bajo las alas de Dios.

He pedido a Dios para darte esta paz y serenidad que cada hombre necesita. Pero esos hombres que persisten en despreciar a su criatura compañera, que persisten en calumniar y difamar, matando a sus hijos y a sus padres, no pueden esperar nada bueno. Aun cuando en este momento parece que eres un fracaso, no has fracasado. La prueba es grande sobre todo para ustedes dos, mis pequeños niños queridos, la prueba es una tortura dolorosa. ¿Pero es Dios o las personas que están a su lado, los sacerdotes y las monjas que disfrutan de hablar mal, quienes se reúnen para hablar maldad, quién les causa sus sufrimientos? No hablo mal de mis sacerdotes, doy advertencias maternales porque todos ellos son mis hijos favoritos. Si no se aceptan estas advertencias maternales, nunca tendrán a Dios de su lado. El Domingo pasado hablé sobre la manzana podrida y las flores marchitas; ¡cualquiera con orejas en su cabeza puede oír eso! No debes desear saber quien es, basta hacer un examen de conciencia. Pero lo que deja mucho que desear, lo repetiré por siempre, es la caridad hacia el vecino, amor hacia el vecino; éste es el pecado más serio, ésta es una ofensa a Dios y al hombre. La falta de caridad, no amar al hermano es un pecado serio".

Marisa: "No es fácil. Te hablo a ti como Marisa: Perdono a esos que nos han causado sufrimientos, pero no siento amor por ellos, ¿estoy pecando seriamente?".

Nuestra Señora: "No, Marisela, no quise decir éso. Hablo hacerca del hombre que causa sufrimiento voluntariamente, que sabe que haciendo algunas acciones, falta a la caridad voluntariamente; disfrutar de los sufrimientos del hermano es un pecado serio.

Sé tu situación, no es entendida por todos, no se entiende por aquéllos que no viven contigo. Pero aquél que ha vivido contigo por unos días, sabe muy bien cómo se falta a la caridad hacia ti, cómo se mofan del Obispo, cómo se desobedece al Obispo, cómo no se respeta al Obispo. Pongamos de lado al sacerdote y al Obispo; respeten al hombre. Aprendan cómo respetar al hombre, cualquiera que sea: cristiano o no cristiano, practicante o no practicante, todos ellos son criaturas de Dios. Gracias.

Con mi y tu Obispo los bendigo, a sus seres queridos, a sus artículos sagrados.

Te bendigo, abuela Jolanda que te deseo todo lo mejor desde el Paraíso. Y gracias por los sufrimientos que ofreces por los hombres, por la conversión de los sacerdotes, por la Iglesia. Gracias, abuela Jolanda, tu santidad y tu martirio es conforme a Dios y a los hombres. Te envío mi beso maternal. Y los mejores deseos de nuevo.

Los traigo a todos firmemente en mi corazón y los cubro con mi manto maternal.

Vayn en la paz de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo.

Alabado sea Jesucristo".

Marisa: "No te he dicho nada, pero puedes leer por dentro.

Entonces permite que este matrimonio sea celebrado como queramos. Adiós.

Se ha ido".

Mensajes de Diciembre de 1998

6/diciembre/1998, 12:15 p.m. (Mensaje de Nuestra Señora)

Don Claudio, Marisa y los miembros de la comunidad, también llegados desde lejos, se reunieron en la Plaza de San Pedro para el Angelus del Papa. Después del Angelus Nuestra Señora se apareció y entonces dio el mensaje siguiente.

- Nuestra Señora: "Mis queridos hijos, gracias por su presencia aquí y por el amor que han mostrado a mi Papa y el suyo. Junto con su hermana Nosotros hemos gritado: "¡Vamos, vamos!", porque el Papa se sentía muy enfermo e iba a derrumbarse durante su discurso. LOS INVITO A ORAR POR EL SANTO PADRE, PERO NO POR SU VIDA: ¡DEBEN ORAR PARA QUE ÉL HAGA LA VOLUNTAD DE DIOS!

Ustedes, que han venido aquí con mucho entusiasmo y amor, oren también por la Iglesia. El pasado 7 de diciembre de 1997 hice mi entrada aquí en la Plaza de San Pedro como la Madre de la Eucaristía y hoy estoy de nuevo aquí con ustedes.

¿Qué es lo que quieren Jesús y la Madre? Ellos quieren sus oraciones por la Iglesia y por el triunfo de la Eucaristía en todo el mundo. Deseo que asistan participando intensamente a la Santa Misa, que será celebrada por su sacerdote, porque Dios le da algunas gracias especiales durante sus sermones, para que ustedes puedan caminar hacia la santidad. ¡Me despido de todos ustedes!

Yo soy su Madre y estoy aquí con ustedes porque los amo, mis queridos hijos. Con mi sacerdote y el suyo los bendigo a ustedes, a sus seres queridos y a sus objetos sacramentales. Los traigo todos adentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo. Yo estaba entre ustedes y el Santo Padre: gracias por su presencia aquí".

8/diciembre/1998, 10:30 a.m. (mensajes de Jesús y Nuestra Señora)

- Marisa: "¡Oh, estoy viendo a dos Señoras, la Inmaculada Concepción y la Madre de la Eucaristía!".

- Jesús: "Pero soy Yo el que les habla, mis queridos hijos: Yo, Jesús. Aunque tú, hija mía estás viendo a dos Señoras, es siempre Ella, mi Madre y yo queremos que la gente la llame "Madre de la Eucaristía" porque Ella cierra historia. Yo, Jesús, he venido aquí para acompañar a la Madre y tú, hija mía, la estás viendo así, para que puedan entender que la Inmaculada Concepción abre la historia y la Madre de la Eucaristía la cierra. Aquí también están presentes Dios Padre y Dios Espíritu Santo, ¡adórenLos!

Yo, Jesús, lo invito a amar con todos su corazón mi Madre y la suya, pero sobre todo los invito a orar para aquellos que no la aman y que no aceptan este título "Madre de la Eucaristía", Quién desde mi nacimiento se ha vuelto una madre, la Madre de Dios, la Esposa del Espíritu Santo. Cuando yo estaba dentro de su vientre maternal, yo platiqué con Ella y Nosotros hablamos sobre mi vida, pero principalmente sobre mi muerte y resurrección. Ustedes no deben morar en la muerte, sino que deben pensar en la resurrección y en la gloria.

Yo traigo el mensaje de Dios porque yo soy Dios y la Madre está junto a Mí: Ella los está mirando, con sus ojos de madre, con su corazón lleno de amor por ustedes. Yo, Jesús le pedí a su sacerdote que celebrara la Santa Misa, porque no es correcto, no es justo suspender del ejercicio de los oficios divinos a una creatura, sólo porque él Me ama, porque él ama a la Madre de la Eucaristía y a las almas. El rencor y venganza no son bellos, el amor es bello, el amor por todos. YO, JESÚS, CUIDARÉ DE ESTE PRODIGIOSO LUGAR POR SIEMPRE. Hoy lo han adornado, la pequeña capilla se ha vuelto la pequeña joya de mi Madre, han hecho muchas cosas bonitas juntos y todo esto es bien acogido por Dios Padre, por Dios Espíritu Santo y por Mí, Dios Hijo.

Como ves, hija mía, estoy vestido todo de blanco: este blanco inmaculado es pureza, virginidad y castidad. Hoy también la Madre está vestida con sus mejores galas de domingo porque es su fiesta.

Sólo deben preocuparse de recibir a Jesús la Eucaristía en estado de gracia. Cuando su hermana le preguntó a la Madre sobre de qué manera recibir la Eucaristía, porque habían surgido algunos cuestionamientos, debido a que no todas las personas escucharon las santas palabras del Santo Padre, Ella sólo contestó estas hermosas palabras: "Reciban a Jesús como les enseñé, esto es, en estado de gracia, con un corazón puro y limpio, sin mancha alguna, recíbanlo en estado de gracia: la Madre les enseñó esto". ¿Entonces por qué, aquellos que escuchan estos mensajes, no los ponen en práctica? La Madre no dijo "En la mano, en la lengua, sentados, de pie o de rodillas", Ella no dijo nada de todo esto, Ella dijo: "Reciban a mi hijo Jesús en estado de gracia". ¡Eso es todo! ¡Nosotros no decimos grandes palabras, tal como dije "Primero aprendan cómo amar, entonces oren", ¡eso es todo! Ni más ni menos: primero amen, entonces oren. ¿Si no pueden amar cómo pueden orar? Esto es muy importante: ¿qué les estamos enseñando? Que vivan en estado de gracia, amando a la Eucaristía, a la Madre de la Eucaristía, amando al Papa cuyo nombre actual es Juan Pablo II, amando a los obispos y a los sacerdotes que están unidos al Papa, orando por las conversiones. Me parece que todo esto no es contrario al Evangelio: todo esto es fácil y hermoso. ¡Los que se sumergen en las cosas pequeñas, que son insignificante para Nosotros los del Cielo, nada han entendido! No, mis amados hijos, eso no es correcto. Su sacerdote habló muy bien esta mañana, por tanto deben guardar lo que dijo. El camino a la santidad no es difícil, si son humildes, sencillos y si escuchan la Palabra de Dios. No les dije que escalaran una montaña de diez mil metros de altura y que luego se arrojaran, les dije que amaran, que convirtieran su corazón, que recibieran a Jesús en estado de gracia, que primero aprendan cómo amar y entonces oren, ¿qué dificultad hay en ello?

Créame, mis amados hijos, que Yo, Jesús, les digo que éste es el amor más grande que una creatura puede dar a las demás creaturas. Yo espero esto de ustedes, también de los que viven lejos de aquí, también de los que no pueden tomar parte de estas reuniones, que son tan duraderas, tan solemnes, tan hermosas porque Dios puso sus ojos en este prodigiosos lugar.

Créanme, éste no es un lecho de rosas: mis dos hijos sufren muchísimo, pero no debido a Nosotros, ellos sufren debido a los hombres de la Tierra. Por medio de sus oraciones pueden ayudar a muchísimas personas, pueden detener las guerras como les dije hace tiempo: algunas guerras se detuvieron, algunas otras siguieron. Como también les dije, la purificación se inició hace muchos años han habido hambrunas, terremotos, naufragios y hay más purificación todavía, pero como ya les dije, el hombre no convierte su corazón hasta que él no se ve afectado personalmente. Esto no es bello. En un mensaje dije que yo no entregué sólo un dedo o una mano, yo Me entregué todo, todo Mi ser por todos ustedes, porque yo amo a todos los hombres de la Tierra, a todas las creaturas, también a los que no Me conocen porque no es su culpa si ellos no me conocen. También amo a los que dicen que Me aman, pero que en realidad no Me aman, sí, también a ellos los amo. No puedo pedirles que amen también a los que los hacen sufrir, sin embargo deben orar por ellos.

La Madre está triunfando aquí, Ella está satisfecha con su presencia aquí, pero sobre todo está satisfecha con el trabajo que han realizado aquí en tan poco tiempo. La Madre también aprecia muchísimo la pequeña gaceta y también a Mí me gusta, pero estoy seguro que podrán hacerlo mejor. Están caminando, aunque alguien todavía cojea, pero yo estoy seguro que alcanzarán la perfección, poco a poco. Yo sé que ustedes esperan una gran visita, pero hasta ahora no se Nos permite.

Padre Claudio, míraMe y no temas mirarMe: mi querido hijo, Yo te bendigo, ¡se fuerte y valiente! Bendigo también a todos ustedes aquí presentes, a sus objetos sacramentales, pero los bendigo a todos con su sacerdote, con la Madre de la Eucaristía, con todos los Ángeles y los Santos y con todas las almas salvadas relacionadas a ustedes, aquí presentes. Mis amados hijos, ámense los unos a los otros y vuelen juntos en contacto con las alas, sin tener celos de su hermano. Si observan que su hermano tiene algo hermoso, deben mencionarlo: ¿porqué deben sufrir por celos? Como ya les dije, los celos pueden ser algo simple, pero luego traen la envidia y finalmente llegan la maldad, la calumnia y la difamación, pero ustedes no desean esto, ustedes desean entrar en el Paraíso, ¿no es así? Y yo quiero llevarlos al Paraíso."

- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, Yo soy su Madre. He escuchado todo lo que mi hijo Jesús ha dicho. Les agradezco todo el trabajo que han realizado, tanto material como espiritual, se necesita muy poco para complacernos a Jesús y a Mí, para complacer a su sacerdote, a la comunidad, a este rebaño que espera volverse santo.

Sin embargo estén seguros, yo vendré, porque Dios lo dijo, quizá hoy o mañana, Él no me dijo el día, Él aún no lo ha decidido. Como de costumbre, ahora los invito a asistir a la Misa como si fuera la última de su vida. Oren por sus seres queridos y por las personas que no pudieron venir. Mi sacerdote favorito, la Madre te agradece todo lo que haces, porque desde el punto de vista humano, podrías romper con todo y disfrutar como la demás gente, pero tú amas demasiado para hacer esto y Nosotros contamos mucho contigo. Gracias, mis queridos jóvenes por todo lo que han hecho, gracias a los adultos, gracias a todos, gracias a los que han venido desde lejos, gracias mis amados hijos. Asistan a la Santa Misa en el nombre de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. Los cubro con mi manto del maternal".

10/diciembre/1998, 5:30 p.m. (Mensaje de Nuestra Señora)

- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, la Madre nuevamente les agradece la fiesta que han hecho por la Inmaculada Concepción y por la Madre de la Eucaristía. Agradezco a cada uno de ustedes, a los adultos y a los jóvenes, pero sobre todo al sacerdote que pone una carga tan intensa en todo para que ustedes puedan estallar de gozo. Especialmente hoy me gustaría pedirles que oren con todo su corazón por los hombres de la Iglesia. Hay más y más necesidad de oraciones cada día. Dios pide a algunas almas algo más que la oración, mucho más, pero Él sólo les pide oraciones: es difícil entender plenamente los planes de Dios, pero si asumen una actitud de escuchar, de silencio y humildad, escucharán la voz de Dios que habla a sus corazones. Entenderán dónde están el bien y el mal y no se detendrán en minucias que los distancian y que no les permiten cumplir con su deber. A Jesús no le gusta todo esto, ustedes pueden dar más porque han recibido mucho. Todas las personas que vienen aquí desde lejos, continuamente repiten: "Afortunado tú, que estás en este prodigioso lugar, que tienes a este sacerdote que te ama y conduce". Entonces, ¿porqué no oran por todos los sacerdotes, para que cumplan plenamente con su deber?

Es fácil jugar y reír con las personas, hablar sobre esto y aquello, pero cuando hablen de Jesús deben tener una actitud profunda de amor. Podrían decir: "Aquí Jesús ha dado mucho y Él pide mucho" y ¿se preguntan porqué es esto? Si Jesús les da algo, es justo que Él les pida algo más que a las demás personas. No pueden recibir solamente: ¡Jesús ayuda a todos, depende de ustedes dar, orar y amar, respetar, respetar también a los que no creen, a los ateos, los Musulmanes, los Judíos, a todos! Es necesario un respeto recíproco, porque Jesús siempre respetó a todos, también al que lo traicionó: ¡cuántos Judas hay en la Tierra! Jesús está allí, esperando por ellos, Él los mira, Él penetra en sus corazones y entonces se retira porque no Le escuchan.

Su hermana tiene un gran don, esto es, el ir a los hospitales para confortar a los enfermos, pero sin ella notarlo, porque Dios quiere esto y ¿porqué ella debería decir "No" a Dios? Ésta es una gran misión que no se da a conocer y que se cumple en secreto: ella tampoco entiende o sabe todas estas cosas, porque Dios la toma y la envía siempre que Él lo desea, para ayudar a los que sufren porque ella sufre mucho también. Ustedes la ven, con su manera sencilla: ella sonríe pero ella da, ¡ella da y sigue dando! Deben gracias a Dios porque ella es así, no es orgullosa, es así con todos, adultos y jóvenes. Hace algún tiempo, una abuela le dijo: "Marisa, tutéame" y ella contestó inmediatamente: "No me cuesta trabajo tutear, al contrario ¡es muy fácil!". En realidad todas las personas se necesitan, por lo tanto no deben usarse palabras que los separen, eliminen palabras como "suegra" o "suegro", ¡elimínenlas! De manera similar se eliminarán algunas palabras del Código Canónigo. Así es que, cuando le hablen a una criatura deben llamarla por su nombre. Mis amados hijos, los invito a la oración constante, estando siempre en estado de gracia. Traten de volverse como niños, como su hermana. Padre Claudio, ¿te gustaría preguntarme algo? Yo te contestaré."

- P. Claudio: "Sólo me gustaría conocer la situación de los sacerdotes de Roma. Aún si ellos están abrumados por el miedo, ¿cuántos de ellos creen en estas apariciones y en los milagros Eucarísticos? ¿Cuántos de ellos han leído la última carta que les envié y la guardaron?"

- Nuestra Señora: "Puedes estar satisfecho, ellos son muchos."

- Marisa: "¿Porqué no vienen ellos aquí?"

- Nuestra Señora: "Porque ellos perderían su lugar, su pan diario."

- Marisa: "¿Cómo es posible que todos nosotros estemos sufriendo debido a un sólo hombre?"

- Nuestra Señora: "Sí, hija mía, es así pero es necesario que los demás sacerdotes alcancen una verdadera conversión: ellos son buenos, pero débiles y temerosos, por tanto deben orar mucho por ellos. La carta del Padre Claudio entró en sus corazones, en la mayoría de ellos, pero ellos también tienen que vivir y tú Padre Claudio Padre, sabes muy bien cómo son estos asuntos: no es fácil. ¿Te gustaría preguntarme algo más?"

- P. Claudio: "ES MI DESEO SOBRE TODAS LAS COSAS QUE TODOS LOS SACERDOTES DE ROMA CONVIERTAN SUS CORAZONES, PERO CON UN ESPÍRITU EUCARÍSTICO VERDADERO. Tu sabes que mi primer amor fue el Seminario y que algunos de estos sacerdotes fueron mis alumnos: por tal motivo Te pido que fomentes dentro de sus corazones un gran amor Eucarístico y un gran amor a Tí, la Madre de la Eucaristía. Yo sólo Te pido la conversión de mis hermanos en Roma, para ser una sola cosa, unidos por el amor a Jesús la Eucaristía y a las almas."

- Nuestra Señora: "¡Hijo mío, Me lo has pedido todo! ESTO OCURRIRÁ, PERO HAY MUCHÍSIMA NECESIDAD DE ORACIONES. Esto ocurrirá cuando todo estalle, pero los sacerdotes de Roma son los más preocupados, los más temerosos y muchos de ellos no viven la Eucaristía: ellos cambiarán, mi querido Padre Claudio, ellos también cambiarán... ¡PERO LA MASONERÍA ES MUY FUERTE, ELLOS SON MUY PODEROSOS! Pero una intervención de Dios podría destruir lo que estás construyendo, poco a poco, gota a gota.

Por esta razón debes seguir siendo dócil y paciente: Yo estoy contigo. Gracias por tu gran preocupación por tus hermanos, es bello y Dios sonríe por ello.

¿Recuerdan, mis amados hijos, cuando les dije que adoptaran a un sacerdote? Si lo hicieron, sigan orando por él, pero también deben orar por Padre Claudio, para que él siempre tenga la fuerza para decir la verdad, para permitir que triunfe la verdad ante todos. Gracias si es que ponen en práctica este mensaje.

Con el sacerdote los bendigo a ustedes y a sus seres queridos, a sus objetos sacramentales, los traigo todos adentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo".

13/diciembre/1998, 10:30 a.m. (Mensaje de Nuestra Señora)

- Nuestra Señora: "Mis queridos hijos, gracias por su presencia aquí. Pongan en lo profundo de su corazón el Evangelio y exactamente el capítulo 23 de San Mateo, donde se dice: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas!". Hay todavía en nuestros días personas que se ensalzan a sí mismas, que sienten haber alcanzado el éxito y siembran la discordia. ¿Porqué no escuchan el mensaje de Dios? ¿Porqué no ponen en práctica el mensaje de Dios? ¿Porqué? Pueden venir aquí una vez por curiosidad y también dos veces, pero entonces deben venir aquí para obtener algo: este mensaje es para todos los que lo leen, para los que vienen a este lugar y para los que luchan contra este prodigioso lugar.

Repito de nuevo y espero que ésta sea la última vez, que hay personas que se aprovechan de la imagen de la Madre de la Eucaristía para hacer lo que quieren con ella. YO JAMÁS HE DICHO A NINGÚN VIDENTE CÓMO RECIBIR LA SAGRADA COMUNIÓN, YO SÓLO HE DICHO: "RECIBAN A MI HIJO JESÚS EN ESTADO DE GRACIA" y si ustedes Le reciben de rodillas, sentados, de pie, en la lengua o en la mano, no es importante. ¡Pero recibir a Jesús en estado de gracia es la cosa más grande, más hermosa y más importante! Sin embargo la gente sigue diciendo muchas y muchas cosas sin sentido. Yo les pido que obedezcan al Santo Padre: hasta que el Papa diga que se permite recibir la Comunión en la mano, todos deben obedecer el Santo Padre y deben estar con él, pero hay algunos videntes que siguen diciendo QUE YO HE PROHIBIDO recibir la Sagrada Comunión en la mano. Si Yo les hubiera dicho esto, lo habría repetido aquí también, pero Yo siempre he dicho que no están obligados a recibir a Jesús en la lengua o en la mano, ni de pie o de rodillas, sino que deben recibirLe en estado de gracia, con un corazón puro, limpio y santo; esto es lo importante. A veces el hombre se detiene en palabras pequeñas, escribe y lo hace sólo por escribir y para ganar dinero.

Jamás He dicho a ningún vidente que la Comunión deba recibirse en la lengua o en la mano, de rodillas o de pie, o sentado, sino que he dicho: "RECIBAN A MI HIJO JESÚS EN ESTADO DE GRACIA". Aquellos que quieran entenderlo, está bien, aquellos que no quieran entenderlo, que permanezcan en silencio, que no hablen, porque de otra manera estarán sembrando la discordia. LES REPITO: cuando el Santo Padre diga de nuevo cómo recibir Comunión, ustedes obedecerán al Santo Padre cuyo nombre actualmente es Juan Pablo II. Mañana otro Papa conducirá a la Iglesia y ustedes harán lo que él diga y quiera, esto no es chantaje, es obediencia.

Si el Papa les dice que reciban la Comunión en la lengua, recíbanla en la lengua, si él les dice que la reciban en la mano, recíbanla en la mano, pero si él a nadie obliga a cómo recibirla, ustedes son libres, tal como son libres de amar o de no amar, tal como son libres de vivir en estado de gracia o de no vivir en estado de gracia. DIOS LES DA LA LIBERTAD. Dios no obliga nadie. ¿Por qué ustedes, los hombres, desperdician tanto tiempo en algunas cosas que no son importantes? Siempre han habido misas negras y siempre han sido profanadas las Sagradas Hostias, sólo que ahora las personas oyen hablar más sobre esto, porque el hombre es mucho más hostil con Dios. También los sacerdotes asisten a las misas negras porque sólo ellos pueden proporcionar las Hostias grandes, pues éstas son únicamente para ellos; yo lo invito a orar por estas personas. ¿Cuántas Hostias han sido traídas a este prodigioso lugar, por Jesús, por Mí, por los Ángeles y los Santos? Ellas habían sido apuñaladas, quemadas, hinchadas y muchos de ustedes las vieron. ¿De dónde fueron tomadas? ¿Quién las llevó para las misas negras? ¿Fueron proporcionadas por recibir la Comunión en la mano? Oh no, mis queridos hijos, siempre han habido profanaciones durante años y años. ¿Pero qué es lo que ocurre? Ustedes, los Cristianos, acusan de profanación a los que reciben la Comunión en la mano. No, busquen en lo profundo de su corazón y pregúntense: "¿ESTOY EN LO CORRECTO? ¿PUEDO RECIBIR A JESÚS EN ESTADO DE GRACIA?". ÉSTE ES EL REGALO MÁS DIVINO, HERMOSO E IMPORTANTE. RECUERDEN: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos que sermonean y se sienten buenos! En el jueves santo Jesús no dijo: "Ahora les doy la Comunión en la lengua, en la mano, de rodillas, o de pie", Él sólo dijo: "TOMAD Y COMED, ÉSTE ES MI CUERPO. TOMAD Y BEBED, ESTO ES MI SANGRE". Me parece que no es tan difícil de entender el significado de lo que mi hijo Jesús dijo, pero para evitar que todos bebamos del cáliz y pongamos la mano dentro del copón, la Comunión es distribuída sólo como la autoridad eclesiástica lo prescribe y se recibe en la lengua, o en la mano, según cómo sea su sentir. Ustedes no contraen el SIDA si reciben la Comunión en la mano; también la televisión habló sobre esto muchas veces. Las enfermedades no se contraen por recibir la Comunión en la lengua o en la mano, ni de pie, ni de rodillas, ni estando sentado. Los que estudian Medicina, se los pueden explicar plenamente.

Ustedes son libres de recibir a Jesús como deseen, pero en estado de gracia. La Madre los acoge en sus brazos y los ama mucho. Muchas veces les he dicho: "Cuando entren en una Iglesia, acérquense a Jesús la Eucaristía, no se queden lejos de Él". También les dije: "Si ven algo, no hablen sobre eso entre ustedes, porque pudiera tratarse de una ilusión óptica, tal como pasó en la vigilia de la fiesta de la Inmaculada Concepción, cuando el viento agitó una cortina y alguien dijo que me había visto. Atención: Yo ya no diré si lo que ven es verdad o no, dependerá de ustedes evaluar y reflexionar.

Mis amados hijos, inclinen sus cabezas e invoquen a Jesús la Eucaristía y sean tan libres y sencillos como palomas. Yo los invito a volar, pero con su corazón en estado de gracia, claro, puro, hermoso y limpio. Esta es una de las enseñanzas más importantes de la Iglesia: reciban a Jesús en estado de gracia.

Desafortunadamente, algunos hombres de la Iglesia quieren llevarse a Jesús la Eucaristía y dicen que después de la Misa ya no se tiene la Presencia Real. Quieren quitar los sagrarios del centro de las iglesias y hacerlos a un lado. Deben preguntarse el porqué de todo esto. Porque recibir a Jesús la Eucaristía en estado de gracia es difícil para muchos y muchas personas, ya sean o no de la Iglesia.

Ustedes, mi pequeño rebaño, que ha recorrido este camino, mantengan siempre un corazón limpio y hermoso, como una hermosa avenida, llena de flores y traten de quitar las hojas caídas y los pétalos enfermos. HAGAN UNA HERMOSA AVENIDA DE FLORES PARA JESÚS: SACRIFICIOS, ORACIONES, ACTOS DDE MORTIFIACIÓN Y VAYAN HACIA MI HIJO JESÚS EN ESTADO DE GRACIA.

No sólo escuchen el mensaje, vívanlo y si no lo han entendido, pidan a su sacerdote que se los explique. Gracias si es que ponen en práctica lo que les he dicho.

Hoy también les repito: "Asistan a la Santa Misa con todo su corazón, tal como si fuera la última de su vida, reciban la Sagrada Comunión como si fuera la última de su vida y ustedes, los sacerdotes, celebren la Santa Misa como si fuera la última de su vida".

Con el sacerdote los bendigo a ustedes, a sus seres queridos y a sus objetos sacramentales, los traigo a todos adentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo".

17/diciembre/1998, 5:00 p.m. (Mensaje de Nuestra Señora)

- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, gracias por su presencia aquí. ¡Hay guerra de nuevo! En el mes de febrero de este año envié un mensaje de Dios para la paz a todos los Presidentes y a todas las Cabezas de Estado del mundo. Pedí oraciones para detener las guerras, pero hay guerra de nuevo:

De nuevo mueren los pobres, los enfermos y los pequeños. No pueden entender: ¡muchos se acusan mutuamente de ser responsables de la guerra, pero trabajan para sí mismos y mientras tanto las creaturas mueren!

Cuando les pido que oren, que hagan sacrificios, que vengan a este prodigioso lugar a orar, no es para parecer inteligente ante sus ojos, es porque el mundo no va bien. Hoy debo decirles que tampoco los grupos van bien, porque las personas hacen todo por complacer a otras personas, nunca tienen el valor de decir: "Tratemos de ser buenos", porque hay tantas cosas que pasan en el mundo y cada vez hay personas sencillas y humildes que caen.

Yo no les pido cosas inútiles. Cuando Dios me envía a ustedes a pedir ayuda, es siempre por las creaturas. Un acto de orgullo, de presunción arrogante es suficiente para estropear al hermano, quienquiera que él sea. Notarán siempre que los grandes hombres estropean todo y que no son humildes y sencillos; no son pobres, niños y ancianos, pero los grandes hombres estropean todo, los de la Iglesia y del Estado, porque se sienten fuertes y poderosos. ¡Así la historia se repite, los accidentes ocurren, las personas mueren y los débiles lo pagan!

Aunque la catequesis bíblica es muy importante, hoy la Madre les pide que adoren a mi hijo Jesús la Eucaristía Quién sangró. Si esto no los preocupa demasiado, si su sacerdote está de acuerdo, hoy ustedes deben tener un rato de catequesis y otro rato de adoración, porque éste es un momento muy difícil.

No es necesario que la Madre les dé muchas explicaciones: La televisión habla, pero nunca les dice todo. ¡Todos hablan, todos saben algo, todos se sienten fuertes: todos piensan en sí mismos!

Los invito a asistir a la Santa Misa con todo su corazón, con todo el amor que puedan dar: ofrézcanla por la guerra, para que termine y si lo desean, hagan un rato de adoración ante Jesús la Eucaristía Quién sangró. De cualquier manera, mis amados hijos, deben siempre recordar que son libres: Yo soy su Madre, por eso les doy algunos consejos y les repito de nuevo que son libres de hacer o no hacer. No obstante, todo lo que hacen con amor es por sus hermanos.

No deben sentir que están bien porque no son afectados por la guerra: ¡la guerra está cercana para todos! Podrían pensar que es extraño que Dios les siga pidiendo oraciones, para que la guerra termine, para que los hombres de la Iglesia conviertan su corazón, para que... y para que... Dios siempre les pide. Dios puso sus ojos en ustedes, por lo tanto Él pide y les pide y ustedes dan, aún si alguno refunfuña ustedes dan: esto es muy hermoso, a Dios le agrada muchísimo esto. Aún cuando refunfuñan, aún cuando dicen estar cansados, aún así lo hacen, Dios está satisfecho. Por esta razón los invito a orar, para que la guerra termine y la paz triunfe en el mundo. Continúen la novena: este año nada les dije, pero estoy esperando las ropitas de bebé para el Santo Niño. Deben ser hermosas, más preciosas y bonitas cada año, más llenas de sus oraciones, sacrificios y actos de mortificación. Recuerden el mensaje del pasado 13 de diciembre, léanlo de nuevo y mediten en él. Pueden hacer esto por ustedes mismos: es muy sencillo, porque la Madre no habla de una manera difícil, Ella habla de una manera fácil a sus hijos porque la Madre los ama a todos, porque son sus creaturas.

Gracias por su presencia aquí. Con el sacerdote los bendigo a ustedes, a sus seres queridos y a sus objetos sacramentales, los traigo a todos adentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo".

20/diciembre/1998, 10:30 a.m. (Mensaje de Nuestra Señora)

- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, gracias por su presencia aquí. Hoy es el sexto día de la novena y les pedí que prepararan las ropitas de bebé para el Santo Niño: ¿qué es lo que han conseguido? Me gustaría que mi mensaje del pasado 13 diciembre que hoy ha sido muy bien explicado por su sacerdote, sea llevado a la práctica por todos. ¡Reciban la Eucaristía como les guste, ustedes son libres, pero reciban a mi hijo Jesús en estado de gracia! ¿Cuántas veces les he dicho esto? No obstante las personas están perdiendo el tiempo, pero yo también estoy perdiendo el tiempo y su sacerdote y también ustedes que escuchan, porque siempre estoy repitiéndome: este mensaje está dirigido a todos, a todas las personas que pierden el tiempo hablando sobre cosas que nadie dijo, porque Dios nunca me pidió que dijera a ningún vidente cómo recibir la Sagrada Comunión. Sólo dije que reciban a mi hijo Jesús en estado de gracia. ¿Por qué es tan difícil entenderlo? Abandónense a Dios y no usen mi imagen para decir lo que nunca dije. Mis amados hijos, yo también preparo con ustedes, la ropita de bebé para ayudarlos. La venida del Santo Niño debe darles la fuerza y el valor para seguir. Así que esperen este tan gran y bonito día, porque el Santo Niño vendrá a la Tierra en medio de todos los hombres. Los amo a todos ustedes y yo me repito porque es correcto que la Madre se repita, los amo a todos ustedes: por tanto les pido que amen a mi hijo Jesús tal como yo los amo, pero sobre todo tal como Jesús los ama. A veces se duermen, a veces le dan importancia a algo que no la tiene, a veces se despiertan y continúan. Debe despertarse y siempre estar despiertos, siempre preparados, siempre en estado de gracia.

El Santo Niño vendrá a este lugar por los niños, para darles una cordial bienvenida, Él es muy pequeño y algunos de ustedes lo arrullarán y lo sostendrán firme contra su corazón. Así es que ustedes deben arrullar a mi hijo Jesús y debe decirle: "Jesús mío, ayuda a todos los hombres de la Tierra y en especial a los grandes hombres, porque los hombres pequeños son sencillos y humildes, así es que ayuda a todos nosotros aquí presentes...." ¡Mis amados hijos, yo estoy orando por ustedes! Pídanle a Jesús que ayude a su sacerdote, que trabaja muy bien en la Iglesia y con sencillez háblenle al Santo Niño, no vean al Jesús adulto, vean al pequeño niño Jesús, ¿cómo se comportarían ustedes con un niño? Las madres lo saben muy bien, aun cuando los niños exigen mucho, ellos siempre son los hermanos pequeños de Jesús.

Oh, cuando Dios lo quiera, ustedes verán esta escena muy hermosa: a los niños que están a mi alrededor, acariciando mi vientre porque ellos le hablan al Santo Niño. así es que ustedes deben hablarle al Santo Niño Quién los ama a todos ustedes. Continúen esta novena, yo estoy con ustedes. Nos vemos el próximo día 23 y en la noche del día 24. Aquéllos de ustedes que puedan, vengan aquí esa noche, estarán junto a la Familia de Nazaret, con el Santo Niño.

Con el sacerdote los bendigo a ustedes, a sus seres queridos y a sus objetos sacramentales, los traigo a todos adentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, de Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo".

25 de diciembre de 1998, 10:30 a.m. ( Mensaje de Nuestra Señora)

- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, gracias por su presencia aquí y también por todo lo que han hecho para adornar la capilla, mi joya, esta obra maestra tan hermosa. Todo es cándido y puro, como el Santo Niño Quien abre sus brazos. Me gustaría invitarlos también, a vivir en pureza y candor, aunque esto sea difícil en el planeta Tierra, pero se los agradezco, a los que han sido llamados y a ustedes los que van por este camino tan hermoso y tan importante a los ojos de mi hijo Jesús. Muchos están ocupados preparando una buena cena, pero ustedes están aquí para orar conmigo, con mi querido esposo José y con el Santo Niño, Quien está bendiciéndolos a todos con su pequeña mano. Se han vestido con sus mejores ropas dominicales, tal como Yo y el Santo Niño.

Mis amados hijos, no es difícil amar a Jesús la Eucaristía, amar a Jesús Que vertió su sangre en este prodigioso lugar. Él está presente aquí, Él está sonriendo y es tan hermoso, porque Él es Dios: Él los mira a todos y percibe preocupación y ansiedad en sus corazones. Pero hoy los invito a estar ansiosos por la Iglesia, por los grandes hombres de la Iglesia: Me gustaría mucho que ellos también se volvieran tan sencillos y humildes como el Santo Niño, pero es difícil para un gran hombre volverse sencillo y humilde, es difícil para él aceptar, es difícil para él pedirle perdón a alguien y decir que está equivocado.

Dios está escuchándolos, a los que están aquí para orar y pedir todas esas gracias que necesitan y luego, en el momento adecuado, Dios intervendrá: Él da a alguien o Él quita lo que dio. Dios puede dar la alegría por un momento, durante una noche, durante un día y entonces Él puede quitarlo todo: tal como pasó anoche, cuando Dios le dio la fuerza y el valor a alguien para caminar (Nota: a Marisa) y luego con la mayor delicadeza, Él se llevó el regalo que esa persona ofreció a Dios. Así, el sufrimiento y el dolor llegaron y podrían decir: "¿Dios también permite que sufran las personas?" No, Dios llama a ciertas almas, Él las toma totalmente para Él y se vuelve todo para ellas, tal como para Mí, María, Quien llama a Dios "Mi Todo". Ustedes también deben aprender a abandonarse a Dios, diciendo: "Aquí estoy, soy todo tuyo". Entonces Dios sabe qué tomar o dejar, pero Él no exige mucho de ustedes.

En el mensaje que di al final de la novena, les pedí que aceptaran todo lo que está saliendo mal en sus familias, que lo soporten, porque hay pobres, personas pobres de Dios y son pobres porque no conocen a mi hijo Jesús. A veces hay personas que sólo viven para hablar, para criticar, para sembrar la discordia y por esta razón les pedí que resistan y aprieten sus dientes tanto como sea posible, aun cuando sea difícil. Donde la gente vivió en armonía, yo le di la gracia, pero si no hay armonía ¿cómo la Madre puede hablar a sus hijos, si ellos no la escuchan?

Mis amados hijos, gracias por esta obra maestra que realizaron para Jesús, para el Santo Niño, gracias porque están orando aquí, gracias si es que pueden apretar sus dientes y soportar a esas creaturas que sólo viven para vivir y que no saben amar: de ustedes depende ayudarles. Tal como toda madre ayuda a su hijo, así los ayudo Yo, así es que deben ayudar su prójimo. Canten el aleluya, disfruten este día, estén contentos. Mis amados hijos, canten y den gloria a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo.

El Santo Niño los bendice, uno a uno, bendice a todos los niños, en especial a los que están en los hospitales, a los enfermos, los prisioneros, los drogadictos, los misioneros,. Gracias por todo.

Sigan celebrando, pero con mucho amor y alegría. No me gusta ver caras largas, me gusta verles sonreír y alegres, porque anoche Dios le pidió esto a su hermana. Ella sufrió la Pasión, experimentó los sufrimientos naturales y morales por todos ustedes, sobre todo por los sacerdotes y por el gran sacerdote, el Papa Juan Pablo II.

Con mi sacerdote favorito los bendigo, los traigo a todos al interior de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Como de costumbre, bendigo a sus seres queridos que están lejos y a sus objetos sacramentales. Beso a todos los niños. Gracias por su presencia aquí. Alabado sea Jesucristo".

Mensajes de Marzo del 2000

Roma, 9 de Marzo del 2000, h.5:40 p.m. (carta de Dios traída por Nuestra Señora)

Marisa: "Gracias, María, por tu venida. Te encomiendo a todas las personas enfermas, en particular hoy quiero encomendarte a todos los sacerdotes, desde el Papa al sacerdote más pequeño, como tu dices; a todas las almas consagradas y a todos los videntes, no somos como tu quieres que seamos, pero haremos lo mejos para amar más y más a Jesús la Eucaristía".

Nuestra Señora: "Mis queridos hijos, gracias por su presencia aquí. Hoy es la gran fiesta de su sacerdote, pero sobre todo, como su obispo dice, es la fiesta del sacerdocio; cada sacerdote debe celebrar la fiesta del sacerdocio. Jesús dijo: "Estoy en tí, Don Claudio y tú está en mí", es lo mismo para todos los sacerdotes que viven en estado de gracia. Cuando Dios me da su carta, Él sólo me pide ayudarles, enseñarlos a amar, a perdonar, a vivir en estado de gracia cada día de su vida.

Veo que viven bien la gran prueba de Dios y ésto pone feliz el corazón de mi hijo Jesús y el mío también. Cuando les dije: celebren al sacerdote, hagan una gran fiesta, quise decir sobre todo la fiesta espiritual: la Santa Misa la Sagrada Comunión, oración, sacrificios, actos de mortificación. El Domingo pasado les hablé sobre el acto de mortificación del cigarrillo; es muy simple hacerlo por amor al sacerdocio, para permitir que las almas llamadas por Dios se conviertan de verdad. Dios continúa pidiendo por la conversión.

A veces Dios pide y a veces El manda y dice: "Quiero que seas obispo, quiero que celebres la Santa Misa, quiero que celebres todos los sacramentos. Cuando Dios dice: "Quiero", una bella alma responde: "Sí; sí, mi Dios, soy todo para ti; totus tuus, soy todo tuyo. Cuando Dios pide permiso para hacer algo y nos dice: "Eres libre de aceptar o negar", entonces eres tan libre como los pájaros que vuelan en el cielo. Repito, cuando dice "Quiero", debes obedecer; ésta es la gran y verdadera obediencia a Dios. Todos los ángeles y los santos del Paraíso celebran este día, fiesta del sacerdocio, fiesta de su sacerdote y obispo, junto con todos ustedes que lo aman, mi pequeño rebaño. Dios continúa enviándome enmedio de ustedes. Son pocos, pero sencillos, humildes, buenos y hacen su mejor esfuerzo por amar a Jesús la Eucaristía. Por ahora han hecho el gran salto: ustedes aman a Jesús la Eucaristía con todo su corazón y Jesús les agradece por ésto y está feliz porque demuestran que Lo aman, a pesar de todos los sufrimientos y sobre todo a pesar de la gran prueba. Gracias, gracias con todo mi corazón. Gracias a ti también, Don Paolo, quien, por tu testimonio, estás al lado de nuestro sacerdote, de tu sacerdote; ámalo lo más posible.

Escojan su camino, vamos, porque el tiempo se va. Gracias por todo lo que han hecho y están haciendo. Gracias, mi pequeñ rebaño, mis jóvenes y gracias al pequeño Jacopo que, a pesar de todo, juega, pero está presente. Saben quién será este pequeño Jacopo!".

Marisa: "Escucha, también está Samuel".

Nuestra Señora: "Bien, dejémoslo tranquilo dentro del vientre maternal".

Marisa: "Yo, Marisa, te quiero agradecer porque permitiste que unas cosas desaparecieran y estoy feliz; Estoy feliz de esta manera porque siento todo mi ser de Dios. Dije sí, lo repetí muchas veces, aun cuando a veces el desaliento es más fuerte que mi sí. Igual hoy repito: sí. Y te agradezco por todo tu amor por mí. Pero podrías tomar a una persona mejor que yo. Di a Jesús que podría tomar una novia mejor".

Nuestra Señora: "Ahora celebra al sacerdote asistiendo a la Santa Misa con todo tu amor, haz la Sagrada Comunión en estado de gracia y entonces regocijate porque la situación cambiará. En este momento todos te bendicen, mi estimado obispo y todos te desean bien, profundamente y con gran fuerza. No te descorazones, porque todo el Paraíso está contigo.

Estoy entusiasta en repetidor una enseñanza. Alguien recordará que cuando la vidente me preguntó si una aparición era verdadera, la reprendí y le dije: "¿Quién eres tú para preguntarme ésto? Vales sólo esos quince minutos de la aparición". A ningún vidente hablo sobre otro vidente. Él que habla mal de un vidente, repito, él que habla mal de un vidente, significa que nunca me ha visto o que ha terminado de verme. Él que habla mal de un vidente, repito, él que habla mal de un vidente, significa que nunca me ha visto o que ha terminado verme. Recuerden bien estas palabras, son muy importantes. Las radios católicas continúan hablando sobre las apariciones, aun cuando ahora no dicen nombres. Recuerden: ningún vidente puede hablar sobre otro vidente, sobre todo no puede hablar mal. Cuando un vidente habla mal de otro vidente, no es un verdadero vidente. Así, cuando oigan hablar mal de un vidente, no escuchen, al contrario pueden decir también: "Ésto no viene de Dios, sino que viene del diablo", porque el diablo está listo siempre para permitir que caigan en tentación.

Mis queridos hijos, la Madre les agradece en nombre de todo el Paraíso por todo lo que hacen por esta comunidad, pequeña a los ojos de los hombres, pero grande a los ojos de Dios.

Gracias, Don Paolo. A ti Don Claudio, unas gracias tan grandes come usteds son para nosotros. Con los sacerdotes los bendigo, a sus seres queridos, a sus artículos sagrados.

Bendigo a Jacopo, Samuel, Davide María y a todos los niños que no están presentes. Bendigo sobre todo a las personas enfermas, las personas sufrientes, a los prisioneros, a los drogadictos, a los alcohólicos; Quiero bendecir a todos por cierto en este día de la fiesta del sacerdocio.

Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo".

Marisa: "Adiós. Hoy he sido buena, no te he preguntado nada. Sí, sí, está bien. Don Claudio, se ha ido".

Roma, 12 de Marzo del 2000, h.10:45 a.m. (carta de Dios traída por Jesús)

Marisa: "¡Jesús, has venido! Te encomiendo a todas las personas que piden tu ayuda. ¡Estás vestido en tu traje de gala! Nuestra Señora, San José, todos los ángeles, los santos y las almas salvas están presentes".

Jesús: "Sí, mis hijos queridos, soy su Jesús y he venido a celebrar con ustedes la fiesta del sacerdocio. Soy sacerdote por toda la eternidad. Toco la puerta de los corazones y llamo a las almas a consagrarse a Dios, ay de aquellos que no responden la llamada de Dios. Yo Soy el que dió el sacerdocio, el que dió el Episcopado, los amo a todos. ¿Se han dado cuenta de que el planeta tierra está enfermo, muy enfermo? y que los grandes hombres siempre son los responsables, no los pobres, los pequeños y humildes hombres.

Mucha vez mi y su Madre dijo: "Este planeta tierra está muy enfermo y se enfermará más y más", hoy se dan cuenta por ustedes mismos cómo está enfermo, porque el hombre corre sólo hacia el bienestar, el poder y el sillón.

Oh, cuántas, cuántas criaturas ponen a Dios en segundo lugar, por no decir en último lugar. Dios llamó a este pequeño y humilde sacerdote, hoy obispo ordenado por mí, para ayudar a las almas y traerles la Palabra de Dios, porque permite que la Palabra de Dios sea entendida. ¿Se han dado cuenta, por lo menos aquéllos que asisten a la catequesis bíblica los Jueves, que hace un poema con cada palabra?. Sí, Don Claudio es el hombre de la Eucaristía, es el sacerdote de la Eucaristía, es el obispo de la Eucaristía. ¡Oh, si todos mis hijos favoritos caminaran de la misma manera! He dado ejemplo en todo. Darse uno mismo a Dios no significa pensando sólo orar encerrado en la iglesia, no; el hombre se puede dar a Dios de cualquier manera y la más grande y hermosa manera es abandonandose uno mismo a Dios y vivier los sufrimientos, alegrías y el amor.

Torcerás tus dientes, es verdad. Orarás, es verdad; y por lo menos ustedes, mi pequeño rebaño, estén unidos. ¿Recuerdan la carta de San Pablo? Si no se aman unos a otros pueden hacer cualquier acción, cualquier obra, cualquier cosa que incluos pueda hacer bien al hombre, pero todo es nada. Por esta razón Jesús les pide orar y poner a Dios en primer lugar, siempre y a todo mundo, pequeños y grandes. Si no ponen a Dios en primer lugar, tarde o temprano se darán cuenta de que no son nada y sólo se preocuparán de correr tras el dinero y el poder. Recuerdan que esta carta de Dios es para todos, también para el Japón, ¿no es asíl, Don Paolo? Tratan de hacer mucho bien, pero a veces su bondad y su humildad no se entiende y sufren por esto, están casi destruídos, diría, pero puesto que aman a Dios, tienen la fuerza para soportar todo. Mi pequeño rebaño presente aquí, les agradezco por la fiesta que tratan de hacer lo mejor que pueden por mi y su obispo, es una fiesta no sólo para él, sino también por todos ustedes y por todos aquéllos que participan en élla.

Ustedes repiten: "Te amo, Jesús"; cuántas criaturas dicen lo mismo y ellos quisieran hacer su mejor esfuerzo para ser buenos. Pero palabras no son de ninguna importancia, las acciones son las importantes; Yo siempre empujaba en acciones hasta la cruz que no es muerte, como ya les dije, sino que es alegría y resurrección, es vida. Amen la cruz así como Yo la amé, como Yo la abracé. ¿Acazo les pido demasiado? Estén tranquilos, repito lo que la Madre dijo: "No les pido grandes sufrimientos, no pido el martirio de amor, no les pido ser víctimas de amor". Sólo les pido que se amen unos a otros como Yo los he amado. Amence unos a otros y entonces se darán cuenta de cómo todo es más fácil.

Gracias mis hijos queridos, si ustedes, poco a poco, ponen en práctica esta carta de Dios Padre en la que cooperó Dios Espíritu Santo y Yo, Dios Hijo; y María, la Madre de la Eucaristía; este nombre es grande, bello, solemne. Todo el que recibe la Eucaristía, ama a Jesús, tiene la fuerza, tiene el valor para enfrentar la vida que a veces parece que todos la hacen dura y difícil. No se miren a ustedes mismos, miren al planeta Tierra; está enfermo, muy enfermo. Te repito, Don Claudio, mi obispo querido: Estoy en tí y tú está en Mí, como estoy en cualquier sacerdote que vive en estado de gracia. Cuando tú consagras estoy dentro de tí y tú está dentro de Mí, somos uno y el mismo. Cuando el momento de consagración viene, estén más recogidos que nunca, piensen que estoy presente que el sacerdote está presente y que somo una única cosa. Gracias por su presencia aquí, regocíjense tanto como puedan; no lo haces, Marisela?".

Marisa: "No es tan fácil para mí, pero Te quiero repetir lo que Te dije hace muchos años: si tratas a todo tus novias como a mí, tendrás cada vez menos y menos de ellas. ¿Sonríes? Pero es la verdad".

Jesús: "Sí, es verdad, Marisela, tengo cada vez menos y menos de ellas y muchas no viven en estado de gracia, ésto Me hiere. Tu no sabes que mis papas: Pío XII, Juan XXIII, Paulo VI, Juan Pablo I, los papas que hicieron tanto bien, sufren viendo que la Iglesia está más y más en decadencia. Ninguno de los grandes hombres de la Iglesia se da cuenta de ésto o no quiere darse cuenta de esto; pero tu sabes muchas cosas, porque por ahora o la Madre o Yo y el sacerdote, no escondemos nada más, porque está bien que tú también, mis estimadas criaturas, sepan cómo va el mundo, cómo va la Iglesia. Gracias.

Junto con mis estimados sacerdotes los bendigo a todos, a sus seres queridos, a sus artículos sagrados. Bendigo esta estatua pequeña, pero es muy importante porque es la Madre de la Eucaristía. Bendigo a todo los niños enfermos. Adiós, Marisela".

Marisa: "Adiós, Jesús".

Nuestra Señora: "Y yo, su Madre, los traigo a todos dentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Buena Santa Misa; asistan con todo su corazón y repito: como si fuera la última de su vida. Alabado sea Jesucristo".

Marisa: "Adiós. Gracias por todo los regalos que me das. Es decir sufrimiento. Adiós.

Excelencia, se ha ido. Todos se han ido. Se vistieron con su mejor gala".

Don Claudio: "También celebrarán".

Mensajes de Junio del 2000

Roma, 13 de Junio del 2000, h.6:40 p.m.

De la carta de Dios traída por Nuestra Señora

Nuestra Señora - Mis hijos queridos, tienen que vivir con alegría el gran milagro Eucarístico del Domingo; regocíjense en ese milagro, difundan la información, hablen a las personas sobre él, muestrenles las fotografías. Por ahora es tiempo de conversión para ésas gentes que no creen o que hacen creer que no creen, porque no pueden sino creer a tan gran milagro. Este milagro debe llegar al Santo Padre; la carta nunca pasará, pero hablando continuamente sobre todo lo que pasó en el taumatúrgico lugar, puede llegar también a los oídos del Santo Padre. Yo desempeñaré mi papel, ustedes desempeñen el suyo.

Hoy he venido a traer la carta de Dios, porque mi hijo Jesús está hablando con la Trinidad. Los tres Jesús, como los llamas tu, Marisela, se han reunido para hablar y se dan gloria el uno al otro. Los vi, vi su emoción el Domingo pasado, pero esta emoción, esta alegría durará? ¿Todo lo que vieron quedará en sus corazones? Éste es el más grande milagro de toda la historia de la Iglesia. Quien no cree este milagro, tiene el diablo dentro. Quien tiene al diablo, no puede aceptar los milagros, sino solo piensa en él.

Roma, 14 de Junio del 2000, h.6:40 p.m.

De la carta de Dios traída por Nuestra Señora

Jesús - Marisela, el Domingo pasado realicé el gran milagro Eucarísticos milagro para el Obispo de la Eucaristía, porque él Me ama inmensamente, por ti, mi novia querida y por mi pequeño rebaño.

Podría realizar el milagro en un sagrario famoso, donde muchas personas se reúnen y en cambio lo realicé aquí para ustedes, porque lo merecen, porque Me aman.

Quiero que el Papa haga la voluntad de Dios Padre, de Dios Espíritu Santo y de Mí, Dios Hijo; sólo de esta manera todo será más fácil para todos. Una de las cartas que escribiste, mi Obispo querido, tenía que llegar al Papa; No puedo intervenir cada vez.

Los hombres de la Iglesia que ven las fotografías del milagro deben gritar en voz fuerte: "¿Mi gente, qué hemos hecho? Matamos a unas personas que en verdad aman la Eucaristía". También el Papa debe gritar: "¿Hermanos, qué hemos hecho?".

Doy mi aprobación y mi apoyo a las cartas enviadas a los hombres de la Iglesia. Dejen que las cartas vayan a donde tienen que ir; pero para aquellos que ultrajen esta carta, que hablan mal sobre esta carta y sobre su contenido, el Paraíso no existe.

Siento decirles esto, pero ésto es lo que está contenido en la carta de Dios, en nuestra carta. Para auqellos que persistirán hablando mal, burlandose, ofendiendo, calumniando y difamando no habrá Paraíso; Dios es misericordioso, pero finalmente será justo con todos, sobre todo con auqéllos que recibieron gracias, que recibieron el regalo del sacerdocio, que tenían la posibilidad de estudiar y saben muy bien que el milagro del Domingo pasado sucedió por la intervención de Dios. Ay de aquellos, pequeños y grandes, si no aceptan el gran milagro Eucarístico, ocurrido durante la Santa Misa celebrada por mi y su Obispo.

Dije: "Ay de auqellos que calumnian a mi Obispo"; lo calumniaron y no habrá paz para ellos. ¿Pueden seguir en la televisión, en los periódicos, dondequieran, pero ¿cuánto tiempo vivirán?

Nunca han oído a Jesús hablar así, pero desgraciadamente mis sacerdotes me dejaron vivir la pasión cada momento de nuevo. Dios busca algunas almas y permite que vivan mi pasión para salvar a esta gente, pero ya basta, basta, es la hora de cambiar, estamos en el año 2000.

Han celebrado el cumpleaños de la Iglesia, pero ¿donde están mis niños queridos?

El sacerdote verdadero permite que las almas se lo coman, se dedica todo él y de cualquier manera a las almas, está listo a morir por Jesús, por la Madre de la Eucaristía y por las almas.

Envía estas cartas, mi estimado sacerdote querido, Obispo ordenado por Dios, Obispo de la Eucaristía y entonces abandonate a Dios, cuando lo has hecho siempre.

Ustedes, mi estimado pequeño rebaño, oren por esta misión que nunca termina, oren por estos mis dos niños. El momento ha llegado que algo explote, pero ay de aquellos, ay; creanMe, el "ay" de Dios es terrible.

Roma, 16 de Junio del 2000, h.6:40 p.m.

De la carta de Dios traída por Jesús

Jesús - Mis hijos queridos, todo está hecho, todo está hecho por el Cielo y la Tierra. Ahora el hombre, si quiere salvarse, debe aceptar las intervenciones de Dios y pedir perdón por toda su vida. Sí, todo está hecho por el Cielo y la Tierra.

Ustedes, mis hijos queridos, han hecho mucho por el bien de las almas y Yo, Jesús, que ve todo, que leyó dentro de sus corazones, puede decir que los han hecho con mucho amor y sufrimiento.

Mensajes de Agosto del 2000

Tossicia (TE), 15 de agosto del 2000, h.7:30 p.m. (Asunción de Nuestra Señora - Carta de Dios traída por Nuestra Señora)

Marisa - Vistes tu mejor gala, todo de oro. Los ángeles y los santos están alrededor de ti. Jesús y tu esposo querido están presentes, porque es tu gran fiesta.

Nuestra Señora - Gracias por tus oraciones, gracias por el rosario entero que rezaste, gracias por los sufrimientos que ofreces cada día; gracias en nombre de todo el Paraíso. La carta de Dios dice que tienes que leer y meditar la parábola de la cizaña, encontrarás allí lo que está presente hasta hoy, en el año 2000, alrededor del mundo: mucha cizaña que se debe quitar. Por esta razón Dios todavía no decide intervenir; hay mucha, demasiada cizaña, que se debe quitar. ¿Cómo? Pequeño rebaño, todos ustedes, que conocen las apariciones de la Madre de la Eucaristía, que conocen los milagros eucarísticos, que tratan de vivir lo mejor que pueden, pueden quitar la cizaña comprometiéndose a alcanzar la santidad. Son pocos comparados con toda la cizaña que está en el mundo. Los hombres hacen cosas de una manera grande y sobre todo, como ya les dije, gastan mucho dinero. Hablan sobre todo, pero no sobre Dios, no sobre mi hijo crucificado, que dió su vida por todos los hombres, no oran. ¿Qué razón empujó a todos estos pobres jóvenes a venir de tan lejos? La alegría de pasar unos días fuera de sus hogares, de tener hospedaje gratis y alojamiento, de no gastar nada de dinero. Cuántos, cuántos millones gastaron los responsables de embellecer, hacer las banderas, darles comida a estos pobres jóvenes y no hablan sobre Dios, no hablan sobre Jesús que murió en la cruz por cada uno de ellos, por cada uno de ustedes. Me dirijo a ustedes, como Dios dice, ayuden a quitar la cizaña. Esta tarde lean la parábola de la cizaña, es tan bello cuando se reúnen a leer la Biblia. Deben conocer bien la Sagrada Escritura para conocer a Dios. Quiten la cizaña por medio de la oración y sacrificios; quiten la cizaña que se extiende sobre todo el mundo. Ya les dije que las personas convertidas son muchas, son más de 15 millones, pero los incrédulos y aquéllos que pertenecen a otras religiones son más numerosos. Los católicos convertidos son pocos, muy pocos. Gracias por todo lo que hacen para ayudar a esta pobre Iglesia que parece apoyarse sólo en dos pobres hombros. Quiten la cizaña, quiten las calumnias, la envidia, los celos, susceptibilidad y amen, amen a todos aquéllos que no son capaces de amar, que no conocen a Jesús. Oh, si pudieran ellos también conocerlo, si mis sacerdotes hablaran a ellos sobre mi hijo Jesús, sobre su Jesús. No, piensan en malgastar dinero y, repito, entretanto niños, mujeres y ancianos siguen muriendo y guerras continuan. Se inquietan todos por la guerra en Yugoslavia, que no está en paz todavía, pero también deben inquietarse de las naciones lejanas que están en guerra.

Gracias, Marisela, por la pasión que has vivido en gran silencio. Has visto que tus piernas están aún firmadas. Gracias si por tus oraciones, tus sacrificios y tus sufrimientos, podrás quitar la cizaña, tanto como puedas. Si todos los creyentes pudieran quitar la cizaña, la situación del mundo estaría mejor. Si Dios interviene ahora, sería una mala, muy mala señal y muy pocos personas se salvarían. ¿Recuerdan el arca de Noé? ¿Quieren otra arca de Noé? No. Oren para salvar muchas almas, para salvar a sus niños; muchos de ellos necesitan la conversión. Hagan lo que puedan y si ellos no escuchan, ustedes no tienen la culpa, porque han dado todo lo que podían dar. Cuando los oímos que oran, cantan, ríen, gritan de alegría, aun cuando a alguien el dolor le penetra tan profundo como hasta el final de los huesos, estamos felices y contentos.

A través de la Eucaristía disfrutan, sienten y ven cuan bueno es el Señor. ¿Es verdad, Marisela, que muchas veces refunfuñas porque Jesús no te ama?

Marisa - ¿Tengo que decir la verdad? No me trata bien como a una novia. En cambio, aun cuando no hablo, lees dentro de mí y sabes lo que pienso, lo que Don Claudio piensa, a él le gustaría preguntarte muchas cosas, pero no nunca le dices: "¿Don Claudio, tienes algo que decirme?". Tiene algo que decirte.

Nuestra Señora - Sí, pero hoy es un día de la fiesta, así que hablaremos sobre eso otro día.

Marisa - Como quieras.

Nuestra Señora - Mi obispo querido, sé que a veces refunfuñas y tienes razón, pero continúa amando y sufriendo. Tus hermanos no se comportan bien y entre ellos hay mucha cizaña; toma esta carga en tus hombros y sigue. Marisela, lo he dicho todo, después de los azotes y los sufrimientos de la pasión de esta noche, por lo que nosotros te lo agradecemos, otras almas se han convertido, pero no eran católicos, fueron un millón de almas.

Marisa - Escucha, si cada vez que sufro la pasión salvo un millón de católicos o no católicos, no sé esto, al final ¿la cizaña será removida? ¿Qué piensas? Jesús sonríe. No sonrías, mi estimado esposo, porque te quejas de que tienes pocas esposas. Lo creo, si tratas a todas como a mí, estáte tranquilo porque no tendrás ninguna. Te lo digo con sencillez, porque como Yo hablo con Su Excelencia, hablo conTigo.

Nuestra Señora - Mis hijos queridos, gracias por tu presencia aquí. Difundan este mensaje en Internet y permitan que se sepa por los hombres que pueden quitar la cizaña: es mucha, mucha. Junto con mi y su obispo, por el momento, los bendigo, s sus seres queridos, s sus niños, a los jóvenes que están en campamento, a los niños Jacopo, Samuele y los niños que están dentro del vientre maternal. Los traigo a todos dentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal.

Marisa - Es grande, grande, lo cubre todo.

Nuestra Señora - Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo.

Marisa - Adiós. Ahora asistimos a la Santa Misa como tu lo quieres, pero si me das más voz podré cantar.

Mensajes de Septiembre del 2000

Roma, 8 de septiembre del 2000, h.6:30 p.m. (La natividad de María - Carta de Dios traída por Nuestra Señora)

Nuestra Señora - Hoy es mi fiesta, es la fiesta de la natividad de la pequeña Señora. Yo era una criatura pequeña, tan pequeña come los niños que han tenido; hoy el niño más pequeño es Samuele. Piensen que el pequeño Jesús era la mitad de Samuele, cuyo nombre se le acomoda muy bien. Recuerdo que mi mamá trató de embellecerme, aunque Dios ya me había creado bella. Tenía algunos pequeños vestidos muy bellos, aún cuando solo eran dos: uno para entre semana y otro para las grandes fiestas con muchas veneras que salían; Disfruté todo ésto. Recuerdo mi nacimiento, porque Dios quería que lo viera. Dios permitió que naciera, porque tenía que ser la madre de Jesús, el Salvador del mundo, el Mesías, el que amó a todos y como ustedes bien saben, el que murió por todos, por cada uno de ustedes, por todos aquéllos que viven en el mundo. Deben buscar el Paraíso. Todos los hombres, cristianos y no cristianos, si ellos respetan sus valores, si ellos creen a quien es reputado Dios por ellos, se pueden salvar. No sólo los católicos se pueden salvar, sino también aquéllos que pertenecen a otras religiones. Las religiones son diferentes, pero Dios es único, es uno; Dios es el que nos creó. Si los hebreos, los musulmanes y todos los hombres que pertenecen a otras religiones llevan una vida normal, si tratan de respetar los valores de la vida y aman a Dios y al vecino, pueden salvarse y también disfrutarán del Paraíso. ¿Porqué no? Sólo el que causa sufrimientos voluntariamente, el que no ama o calumnia y difama, no disfrutará de Dios. Hay muchos hombres malos. Mucha vez he dicho: pongan atención a los celos y las envidias; ésto es válido para todos los hombres de la Tierra, de cualquier religión o raza. Esos hombres nunca alcanzarán la alegría de disfrutar a Dios.

Roma, 14 de septiembre del 2000, h.10:30 p.m. (Carta de Dios traída por Jesús y Nuestra Señora)

Marisa - Hay tres Jesúces!

Jesús - Mi niña, no puedes arrodillarte pero los que están en el Cielo y ustedes que están en la Tierra, si pueden, arrodillence e inclinen su cabeza ante la Trinidad.

Yo, Jesús, hablo en nombre de la Santísima Trinidad. Dios Padre, Dios Espíritu Santo, Yo, Dios Hijo, los ángeles, los santos y sobre todo mi y su Madre, María, la Madre de la Eucaristía, regozijados por la obediencia hecha. Firmaste el decreto, Excelencia, obedeciste a Dios como de costumbre. También obedeciste a los hombres de la Iglesia, pero te tiraron al barro. Bótalo, como ya te dijimos y obedece a Dios, obedeceNos. Dios creó al hombre, Dios es el amo absoluto del Cielo y la Tierra.

En este gran día le has dado alegría a la Santísima Trinidad, a la Madre de la Eucaristía, a todos los ángeles y los santos. Es tarde, pero aquí en el Cielo hay una luz que no deslumbra, como ves, Marisela. Me gustaría que esta luz entrara en sus corazones; es una luz que calienta el corazón de las personas que se acercan a ella. Cuando recibiste la Eucaristía en comunión que Nuestra Señora y Yo trajimos al taumatúrgico lugar, olistes el aroma y sentiste un gran calor en tu corazón. ¡Ésto es Dios!

Ningún hombre de la Tierra alguna vez vió a Dios. Tu viste, a través de unas imágenes, el Dios del Cielo y la Tierra, Quien ama al hombre, Quien aún sostiene su brazo, porque espera conversiones: y éstas se retrasan en venir. Tu disfrutaste, pero también Nosotros disfrutamos. Ves Papas cerca de mí, obispos y sacerdotes. Muchas almas están presentes que fueron salvadas por medio de tus sacrificios. Ellos rodean a la Madre y te miran, como si dijeran: "Vamos, hermanos, piensen en el goce eterno".

Hoy es la fiesta de la exaltación del cruz, es mi fiesta, es la fiesta de cada uno de ustedes. Les dije: la cruz es alegría, no es sufrimiento; la muerte es vida, no es sufrimiento. Quien hizo un recorrido espiritual entiende que morir es vivir y la cruz es alegría. Estas almas oran por ustedes. Reconoces a tu hermano, San Padre Pio, St. Juan XXIII, San Pío IX, Pío XII, Paul VI y el gran Don Enrico.

Cuando hablaste con Don Enrico de la suspensión a divinis, te contestó: "Te presento el cáliz por la Santa Misa y el copón". Recuerda ese día.

Mis hijos queridos, mis adorados hijos, no tengo palabras para agradecer a su obispo que obedeció a Dios, firmando el decreto. No todos ustedes entendieron la importancia de este decreto. El obispo ordenado por Dios obedeció a Dios firmando el decreto. Vamos, no están solos, el que está con Dios está con el Paraíso, ¿de qué tienen miedo? Ustedes están con el Paraíso.

Hace cinco años la Eucaristía salió del crucifijo: disfrutaron y luego sufrieron mucho. Hubo otras apariciones eucarísticas y muchos otros sufrimientos, hasta que el 11 de Junio del 2000, el día en que Dios puso su sello con el último milagro eucarístico: después de la consagración de la hostía, donde estoy presente con mi cuerpo, sangre, alma y divinidad, salió sangre de élla. Soy el Hijo de Dios, soy la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Soy ese Jesús a Quien ésa gente calumnió, difamó, escupió, hirió y que murió en la cruz. Les repito: muerte es vida, cruz es alegría.

Mis mejores deseos a todos y gracias. Yo Soy Jesús, entro al sacerdote, el sacerdote entra en Mi y somos lo mismo.

Nuestra Señora - Yo soy su Madre, gracias por la obediencia hecha a Dios, Excelencia Reveretísima, mi favorito sacerdote querido y por todo lo que haces por las almas, por la Iglesia, por todos.