MOVIMENTO IMPEGNO E TESTIMONIANZANuestra Señora, desde 1993 nos ha preparado para su Triunfo como Madre de la Eucaristía; este es el único título en la Historia de la Iglesia dado por Dios a la Madre Celeste.
Nuestra Señora - Mis queridos hijos, os he dicho "Yo soy
Madre de la Eucaristía" y me gustaría que mi imagen fuese
puesta en lugar privilegiado en vuestra casa, porque la Madre de la Eucaristía
es la Madre de todos, es la Madre del mundo entero
(Carta de Dios, 29 julio 1990)
Nuestra Señora - Yo soy Madre de la Eucaristía y poco
a poco todos me conocerán bajo este nombre.
Yo soy Madre de la Eucaristía, la Madre de Jesús que ha sufrido,
ha muerto, ha resucitado por todos los hombres.
Yo soy Madre de la Eucaristía, la Madre de Jesús que hoy y siempre,
para quien lo quiere, para quien lo busque, está presente en medio de
vosotros en los tabernáculos de vuestras iglesias.
Yo son Madre de la Eucaristía, pero no todos aceptarán este nombre
que cierra toda la historia.
Surgirán envidias y celos y a causa de éstas sufriréis,
pero los hombres no podrán impedir a Dios que realice sus planes.
Cuando me invoquéis - Madre de la Eucaristía ruega con nosotros
- os concederé lo que pidáis si está conforme a la Divina
Voluntad; ya han sido obtenidas gracias espirituales y físicas con esta
invocación .
Yo deseo ser invocada y amada como "Madre de la Eucaristía".
(Carta de Dios, 11 febrero 1992)
Nuestra Señora - Tenéis el Paraíso con vosotros:
la Eucaristía.
Yo soy Madre de la Eucaristía y bajo este nombre tendrán que conocerme
todos.
(Carta de Dios, 4 agosto 1993)
Nuestra Señora - Os invito a hacer conocer a la Madre de la Eucaristía,
a orar hasta que triunfe la Eucaristía.
(Carta de Dios, 7 mayo 1994)
Nuestra Señora - Orad a mi Hijo Jesús, orad por el triunfo
de la Eucaristía. Habrá mucha discordia por este triunfo. Mis
queridos hijos, me han dado muchos títulos, todos hermosos, todos maravillosos,
pero el título más grande, más hermoso que lo abarca todo
es "Madre de la Eucaristía".
(Carta de Dios, 7 mayo 1994)
Nuestra Señora - La Eucaristía, en vez de ser sacramento
de amor, de encuentro entre Dios y el hombre, da miedo al hombre, da miedo al
que consagra, pero la Eucaristía triunfará, la Madre de la Eucaristía
triunfará, vuestra dura batalla triunfará.
Hijitos míos, primero siempre hay el jardín de Getsemaní,
pero yo estaré siempre con vosotros, os acompañaré paso
a paso, os ayudaré siempre; él, el demonio, no podrá triunfar
en vosotros.
(Carta de Dios, 29 junio 1994)
Nuestra Señora - Haceos apóstoles, haced conocer a la
Madre de la Eucaristía, la Madre de Cristo. Yo os digo: haced conocer
este nombre, es importante, muy importante hacerlo conocer. Habrá luchas
también por este nombre, pero después la Eucaristía triunfará.
El que tiene miedo de hacer conocer el triunfo de la Eucaristía no es
un buen cristiano.
(Carta de Dios, 9 octubre 1994)
Nuestra Señora - Os he dicho muchas veces que estas son las apariciones
más batalladas, más combatidas, pero las más hermosas y
las más importantes.
No quieren que el nombre "Madre de la Eucaristía" triunfe,
no quieren escuchar los mensajes, no quieren tener entre las manos aquella pequeña
imagen que ayuda a orar y a recibir las gracias que cada uno necesita.
(Carta de Dios, 4 marzo 1995)
Nuestra Señora - Yo soy María, la Madre de todos, la Madre
de la Eucaristía.
Me han dado muchos nombres, todos hermosos. En un mensaje he dicho: "Los
nombres que me han dado son todos hermosos, pero el nombre que cierra la historia
es "Madre de la Eucaristía". Invocadme con este nombre que
abarca todos los títulos de la Tierra y del Cielo.
(Carta de Dios, 13 agosto 1995)
Jesús - Tratad, tanto como sea posible, de hacer silencio en
vuestro corazón para uniros a Dios Padre, a Dios Espíritu Santo,
a Mi, Dios Hijo, y a la Madre celeste, a la Madre de la Eucaristía. ¡Cuánto
fastidio da este nombre!. Mi Madre es la Madre de la Eucaristía; la historia
ha empezado con María Inmaculada y termina con Madre de la Eucaristía.
Todos los títulos -ha dicho mi Madre- son hermosos, todos son importantes,
pero el título "Madre de la Eucaristía" cierra toda
la historia.
(Carta de Dios, 14 enero 1996)
Nuestra Señora - Estas apariciones son las más importantes
del mundo, las más combatidas y sufridas. La Madre de la Eucaristía
y Jesús Eucaristía triunfarán en todo el mundo.
(Carta de Dios, 26 mayo 1996)
Nuestra Señora - El título Madre de la Eucaristía
es el más grande. Dios ha querido darme este nombre y os lo ha consignado
a vosotros, desgraciadamente no es conocido, no es aceptado. Pero la Madre no
tiene necesidad de mucho
, porque yo me he hecho conocer igualmente por
todas partes: algunos me han aceptado, otros me han rechazado. Si vosotros estáis
aquí presentes quiere decir que aceptáis este nombre mío:
"Madre de la Eucaristía", Madre de Jesús.
(Carta de Dios, 18 agosto 1996)
Nuestra Señora - Yo soy la Madre de la Eucaristía; este
nombre cierra la historia. Me repito una vez más: "Me han dado muchos
títulos, algunos me hacen sonreír también a mi, pero el
título más hermoso, más grande, más sufrido y combatido
es: Madre de la Eucaristía, Madre de Jesús, Madre del Verbo".
(Carta de Dios, 8 septiembre 1996)
Jesús - Vosotros jóvenes tendréis la alegría
de hacer la novena a la fiesta de la Madre de la Eucaristía cuando estas
apariciones sean reconocidas.
(Carta de Dios, 5 diciembre 1996)
Nuestra Señora - Mis queridos hijos, gracias por vuestra presencia.
Aparezco en muchos sitios, en cada lugar me han dado un nombre, todos hermosos,
pero el nombre más hermoso, más grande, mas combatidos, más
batallado es Madre de la Eucaristía.
(Carta de Dios, 16 febrero 1997)
Jesús - No tengas miedo de hablar de la Madre de la Eucaristía,
de hablar de mi Madre y tuya. Haz conocer este título muy importante
para la Iglesia: "María, Madre de la Eucaristía".
(Carta de Dios, 5 junio 1997)
Nuestra Señora - Soy para todos la misma Virgen, soy la Madre
de la Eucaristía, el nombre más grande, más hermoso y combatido.
(Carta de Dios, 15 octubre 1997)
Nuestra Señora - Yo soy la Madre de la Eucaristía. Ya
os he dicho una vez: "Aparezco solo en este lugar como Madre de la Eucaristía".
Dios ha escogido Roma porque es la ciudad eterna, está el Papa, y quiere
que la Madre de Eucaristía triunfe siempre en cada rincón de la
Tierra.
(Carta de Dios, 2 noviembre 1997)
Marisa - Estabas cerca del Santo Padre, ahora estás aquí.
Nuestra Señora - Hoy he hecho mi entrada en el Vaticano y esta
entrada continuará; vosotros orad, amad y abandonaos a Dios.
(Carta de Dios, 7 diciembre 1997 - Plaza S. Pedro, hora 12:15)
Nuestra Señora - La Inmaculada abre la historia, la Madre de
la Eucaristía cierra la historia, son momentos muy grandes y hermosos.
La historia de la Iglesia hablará de la Madre de la Eucaristía,
de la que cierra la historia, y cuando los grandes hombres lo comprendan se
convertirán.
(Carta de Dios, 7 diciembre 1997 - hora 23:30)
Nuestra Señora - Este título "Madre de la Eucaristía"
molesta, pero se trata de un gran título para la Iglesia y para el hombre.
Yo soy la Madre de la Eucaristía. Podéis llamarme con cualquier
título que Me han dado, pero Yo soy la Madre de la Eucaristía,
Madre de Jesús Eucaristía. En la Eucaristía está
la Trinidad: está Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Yo soy la raíz de la Eucaristía
Yo soy la Madre de la Eucaristía, que culmina la historia y hoy celebráis
la Inmaculada Concepción. Siempre se trata de Mí".
La Inmaculada Concepción abre la historia y la Madre de la Eucaristía
la culmina y durante esta etapa Me han dado muchos nombres. He dicho más
veces que todos mis nombres son hermosos y tengo muchos de ellos, pero tenéis
que poner en vuestro corazón que el de "Madre de la Eucaristía"
es el nombre más importante y hermoso, pero también es el más
combatido, porque la Eucaristía no es amada suficientemente. Por lo tanto
podéis llamarme con cualquiera de los nombres que Me han dado, pero siempre
tenéis que terminar llamándoMe "Madre de la Eucaristía".
Es un nombre fuerte, es un nombre que os permite meditar.
(Carta de Dios, 8 diciembre 1997)
Nuestra Señora - Orad para que todos conozcan a Jesús
Eucaristía y a la Madre de la Eucaristía y este conocimiento se
extienda cada vez más por todo el mundo.
(Carta de Dios, 16 mayo 1998)
Jesús - Quiero que dentro de vuestro corazón está
claro que la Inmaculada abre la historia y la Madre de la Eucaristía
cierra la historia. Es muy importante este anuncio que resonará por todas
partes. En todo el mundo se hablará de esta unión y cadena de
amor que empieza con María Inmaculada y termina con María, Madre
de la Eucaristía; aunque la Madre es siempre la misma, es una sola.
(Carta de Dios, 3 diciembre 1998)
Marisa - ¡Qué hermoso, Jesús acompaña a las
dos Vírgenes!.
Jesús - Pero es siempre una, Marisella, es mi Madre. Quiero que
sea llamada Madre de la Eucaristía, porque este nombre cierra la historia.
Yo, vuestro Jesús, he venido aquí para acompañar a la Madre.
Te ves dos Vírgenes para que puedas comprender que la Inmaculada Concepción
abre la historia y la Madre de la Eucaristía la cierra.
(Carta de Dios, 8 diciembre 1998)
Nuestra Señora - Deseo deciros que oréis a la Madre de
la Eucaristía, la Virgen, que tiene muchos títulos, pero el título
de Madre de la Eucaristía es el más grande, el más hermoso,
no me llaméis Señora de la Eucaristía, Virgen de la Eucaristía,
sino Madre de la Eucaristía, porque yo soy la Madre de Jesús.
(Carta de Dios, 15 mayo 1999)
Nuestra Señora - Hoy es la fiesta de Nuestra Señora del
Rosario, pero yo estoy aquí como Madre de la Eucaristía, porque
- repito- este es el nombre más hermoso y más grande. Yo soy la
Madre de Jesús Eucaristía. Ya os habéis dado cuenta, mis
queridos hijos, que ahora todos empiezan a hablar de ello, todos la conocen,
pero no citan nunca la fuente. Este título, Madre de la Eucaristía,
viene de aquí, del lugar taumatúrgico que Dios ha escogido. Aquí
ha aparecido la Madre de la Eucaristía.
(Carta de Dios, 7 octubre 2000)
Nuestra Señora - No podéis ni siquiera imaginar cuantas
almas conocen ahora a la Madre de la Eucaristía, cuantos grupos de oración
se han formado con el nombre de Madre de la Eucaristía.
(Carta de Dios, 24 octubre 2000)
Dios Padre - No creáis a quien os dice que la Madre de la Eucaristía
aparece en otro sitio, la Madre de la Eucaristía aparece solo en este
lugar taumatúrgico. Los hombres de la Iglesia han leído los mensajes
y se han apropiado tanto del título de "Madre de la Eucaristía",
como de todas las ideas que vuestro obispo ha tenido y ha puesto por escrito.
(Carta de Dios, 1º noviembre 2000)
Jesús - En las naciones más lejanas hablan de estas apariciones,
de los milagros eucarísticos y nacen grupos de oración dedicados
a la Madre de la Eucaristía que son combatidos y perseguidos. De hecho,
en todo lugar donde Dios se manifiesta, donde hay apariciones y milagros eucarísticos
las personas son perseguidas por todos. Pero vosotros vais en vanguardia, estáis
en primera fila en lo que concierne a las persecuciones. Mirad alrededor vuestro,
hay sólo un obispo que lleva adelante una gran misión.
(Carta de Dios, 7 enero 2001)
Jesús - Quiero deciros que la Madre de la Eucaristía se
aparece sólo en este lugar o donde se encuentre la vidente. En ningún
otro sitio de la Tierra se aparece mi Madre como Madre de la Eucaristía.
Alguno, sin embargo, se ha adueñado de este nombre, yendo de gira por
todo el mundo a hablar de la Madre de la Eucaristía, presentando a Nuestra
Señora como Virgen de la Eucaristía y divulgando los mensajes
que han sido dados en este lugar taumatúrgico hace algunos años.
Vosotros os preguntaréis: ¿Por qué éstos tienen
tantas personas que los siguen? Porque, por ahora, es la persona no buena la
que triunfa. En cambio el que es bueno, que no hace sufrir, no puede reivindicar
los propios derechos y calla; pero de cualquier modo Dios intervendrá.
Si alguno os dice que la Madre de la Eucaristía o la Virgen de la Eucaristía,
título no exacto, aparece en algún otros sitio, no debéis
creerlo y tenéis que responder que desde hace años aparece solamente
aquí, en el lugar taumatúrgico, a vuestra hermana, que desde que
tenía dos años y medio comenzó a ver a la bella Señora,
que después se presentó como la Virgen y por fin como la Madre
de la Eucaristía. Este nombre es sólo vuestro, es para vosotros
y para todos los que la aman.
(Carta de Dios, 20 junio 2001)
Dios Padre - La Madre de la Eucaristía aparece sólo aquí,
donde vosotros.
(Carta de Dios, 4 noviembre 2001)
Padre Pío - Ánimo, mis queridos hermanos y hermanas, ánimo.
Sabed que la Madre de la Eucaristía es conocida en todo el mundo. Hay
capillas dedicadas a la Madre de la Eucaristía, hay grupos de oración
"Madre de la Eucaristía" hay quien nombra la fuente, hay quien
no la nombra, incluso aquí en Roma, porque decir la fuente empujaría
a muchas personas a venir a este lugar. ¿Lo sabéis esto? Entonces
aparece el miedo de perder el propio oasis. Sed felices así, vivid en
gracia, acercaros a los sacramentos, haced todo lo que la Virgencita os dice,
cuando os trae la carta de Dios y seréis felices también vosotros.
(Carta de Dios, 2 diciembre 2001)
Nuestra Señora - Estoy muy contenta por esta idea que has tenido.
Mis queridos hijos, gracias por vuestra presencia. Mi Corazón Inmaculado
está triunfando, en todo el mundo se habla de la Madre de la Eucaristía
y de la Inmaculada, se habla de la Inmaculada, que soy siempre yo. En todo el
mundo me conocen, hay quien me aprecia y quien no me aprecia por culpa de alguno
que hace las veces de Jesús en la tierra. La envidia y los celos ponen
obstáculos a mi triunfo, pero mi Corazón esta triunfando y está
lleno de alegría al ver cuantas almas en el mundo invocan a la Madre
de la Eucaristía. La ha invocado en una audiencia general también
el Santo Padre; lástima que después la invocación ha sido
quitada de los documentos publicados por el Vaticano, de todas formas cuando
ora solo también él dice: Madre de la Eucaristía, Madre
de Jesús, Madre nuestra". Estas invocaciones hacen feliz el Corazón
de mi Hijo Jesús y el mío.
Sí, triunfaré en todo el mundo, así lo ha dicho Dios, no
os sé decir cuando y como, pero triunfaré. Probablemente vosotros
tendréis un sufrimiento enorme, pero yo triunfaré con las almas
que han amado a mi Hijo Jesús, que han amado a Jesús Eucaristía.
Triunfaré entre los pequeños, los pobres, los enfermos, en medio
de todas las personas que han amado y no han pensado sólo en sí
mismas, sino que han dado la propia vida por los otros. Sí, en todo el
mundo oran a la Madre de la Eucaristía, y a la Inmaculada Concepción.
Es inútil dar tantos títulos a la Virgen, soy siempre yo. Yo soy
la Madre de la Eucaristía, la Madre de Jesús, que ha muerto por
todos.
(Carta de Dios, 6 diciembre 2001)
Nuestra Señora - Repito todavía una vez más que,
como Madre de la Eucaristía, aparezco solo en este lugar. Cuidado, alguno
dice que yo aparezco en otros lugares como Madre de la Eucaristía o Señora
de la Eucaristía o Virgen de la Eucaristía. No, no es verdad.
Como Madre de la Eucaristía aparezco sólo en este lugar taumatúrgico,
pequeñísimo y escondido, pero escogido por Dios. Dios manda sus
cartas, Dios me manda a la Tierra, porque yo soy su sierva; soy la sierva de
Dios Padre, de Dios Hijo, de Dios Espíritu Santo, soy vuestra sierva,
soy la mensajera de Dios.
(Carta de Dios, 21 mayo 2002)
Nuestra Señora - La Madre de la Eucaristía es conocida
en todo el mundo, incluso en las naciones no católicas donde se preguntan:
"¿Quién es esta Señora? ¿Quién es esta
Virgen que llaman Madre de la Eucaristía?" Entonces se informan
y se convierten, éstas son conversiones auténticas.
(Carta de Dios, 25 mayo 2002)
Desde 1992 Nuestra Señora ha anunciado muchas veces que el título
"Madre de la Eucaristía" triunfaría en todo el mundo.
Este título mariano, desconocido en la Iglesia durante veinte siglos,
ha comenzado a ser notorio y a difundirse solo a continuación de las
apariciones y por las revelaciones privadas de Nuestra Señora a la vidente
Marisa Rossi.
La Madre de Dios ha repetido muchas veces: "Yo soy la Madre de la Eucaristía.
Los hombres me han dado muchos títulos, pero el título más
grande, más hermoso, más importante es Madre de la Eucaristía.
La Inmaculada Concepción abre la historia y la Madre de la Eucaristía
la cierra. El título "Madre de la Eucaristía" se difundirá
en toda la Iglesia y todos los hombres me invocarán con este título"
(Carta de Dios, 24 mayo 1994).
Este título, además, es el único dado a Nuestra Señora
por Dios, mientras los otros han sido dados por los hombres "El título
Madre de la Eucaristía es el más grande. Dios ha querido darme
este nombre y os lo ha consignado a vosotros" (Carta de Dios, 18 agosto
1996). Eso ocurrió cuando el Niño Jesús fue sometido
al rito de la circuncisión. De hecho Él se dirigió a su
Madre así: "Yo soy Dios, tu eres la Madre de Dios. Yo soy el pan
de la vida; yo soy el pan vivo bajado del cielo; yo soy la Eucaristía;
tu eres la Madre de la Eucaristía" (Del libro del la vida de
Nuestra Señora).
Por lo tanto el título "Madre de la Eucaristía", aunque
no en el pleno y profundo significado teológico que la misma Virgen ha
revelado en las cartas de Dios, está presente en la Iglesia al menos
desde el siglo XIV, cuando Gersone, célebre teólogo y místico
francés, en el "Tractatus super Magnificat" dedica una sección
entera a la relación entre el sacramento del Cuerpo de Cristo y la Virgen,
definida "Madre de la Eucaristía".
Gerardo di Nola en "Monumenta Eucaristía", escribe: "María,
Madre del Cuerpo de Cristo es también Madre de la Eucaristía.
María, como la Iglesia, da a los cristianos el Cristo Eucarístico
para su nutrimento espiritual".
María ha sido el primer tabernáculo viviente. Dios Hijo se ha
encarnado por el "sí" de María. El decreto conciliar
"Presbyterorum ordinis" enseña que: "En la Sagrada Eucaristía
se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona,
nuestra Pascua y pan vivo que, con su Carne, por el Espíritu Santo vivificada
y vivificante, da vida a los hombres" (Concilio Vaticano II, Presbyterorum
Ordinis, Cap. II, § 5).
Por tanto Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre es la Eucaristía.
La Eucaristía es Cristo, Cristo es hijo de María, de lo que se
deriva que María es Madre de la Eucaristía.
Por otra parte Juan Pablo II, hablando a los fieles el 5 de junio de 1983, enseñó:
"En la raíz de la Eucaristía está pues la vida virginal
y materna de María. El cuerpo que nosotros comemos y la sangre que bebemos
lleva todavía en sí, como pan fragrante, el sabor y el perfume
de la Virgen María".
Jesús junto a la Madre de la Eucaristía da la Eucaristía
a los hombres, por lo que nuestra gratitud y reconocimiento tiene que ser manifestado
al Hijo y a la Madre. De hecho, en el documento "Lumen Gentium" se
lee: "La Bienaventurada Virgen María mantuvo fielmente la unión
con su Hijo hasta la cruz, en donde no sin un designo divino se mantuvo enl
pie, (cfr Jn 19,25) se concilió vehemente con su Unigénito
y se asoció con corazón maternal a su sacrificio, consintiendo
con amor en la inmolación de la víctima engendrada por Ella"
(Lumen gentium, Cap. VIII, § 58).
Este título refuerza el lazo de hijos entre nosotros los hombres y la
Madre del Cielo. Cada fiel puede cotidianamente participar en la Santa Misa
y nutrirse de Jesús Eucaristía; de este modo el alma goza en la
tierra de la presencia de Dios anticipación del goce eterno en el Paraíso
y se enriquece de Gracia, Amor y Virtud. Este Don inmenso que Dios ha querido
dar a los hombre se ha realizado gracias también al sí de María
que ofreciendo su seno ha permitido la Encarnación y el inicio del designio
de salvación.
La Madre de la Eucaristía, tal como se aparece a Marisa, representada
en la estatua presente en la capillita de nuestro Movimiento, en la mano izquierda
tiene el cáliz con la Sangre de Jesús y en la mano derecha tiene
la Hostia, entre el dedo medio y el anular, girada hacia ella, de este modo
no hay ningún riesgo de confundirse con la imagen de la "Virgen-sacerdote",
teoría condenada por la Iglesia, pero como Madre nos da a Jesús
bajo las especies del pan y del vino para abrirnos el camino hacia el Paraíso.
La estatua de la Madre de la Eucaristía, con el tiempo se ha transformado
milagrosamente: su rostro se ha convertido en más dulce y ha asumido
una triple mirada dirigida: a los hijos, al Cielo y a la Eucaristía que
tiene en la mano. De este modo expresa el amor materno hacia todos los hombres
de la Tierra y el deseo de conducirnos a gozar del Paraíso por medio
de Jesús Eucaristía.
El nombre "Madre de la Eucaristía" ha sido combatido por la
Iglesia entera, como nuestra Madre nos ha comunicado a menudo: "No quieren
que el nombre "Madre de la Eucaristía" triunfe, no quieren
escuchar los mensajes, no quieren tener entre las manos aquella pequeña
imagen que ayuda a orar y a recibir las gracias que cada uno necesita"
(Carta de Dios, 4 marzo 1995).
Con el paso del tiempo, gradualmente los hombres, sobretodo los sendillos y
los humildes, por intervención de Dios y gracias al valor y al amor de
nuestro Obispo acompañado por las oraciones y por la inmolación
de nuestra hermana Marisa, han aceptado este título: "Ya os habéis
dado cuenta, mis queridos hijos, que ahora todos empiezan a hablar de ello,
todos la conocen, pero no citan nunca la fuente. Este título, Madre de
la Eucaristía, viene de aquí, del lugar taumatúrgico que
Dios ha escogido. Aquí ha aparecido la Madre de la Eucaristía"
(Carta de Dios, 7 octubre 2000).
El Papa Juan Pablo II, Sumo Pontífice de la Iglesia Universal y Obispo
de Roma, el 13 de junio de 2001, vigilia de la fiesta del Corpus Domini, ha
terminado la catequesis del miércoles con esta invocación "María,
Madre de la Eucaristía, os proteja a todos". También diversos
obispos y cardenales en algunas homilías y oraciones se han dirigido
a María, invocándola "Madre de la Eucaristía".
En esta ocasión el Papa, invocando a Nuestra Señora como "Madre
de la Eucaristía", ha apreciado la exactitud teológica y,
aunque implícitamente y de modo informal, ha reconocido el origen sobrenatural
de las apariciones de la Madre de la Eucaristía, única fuente
de este título mariano.
Esta invocación fue también introducida en la página de
Internet del Vaticano, a pesar de que l'Osservatore Romano del jueves, 14 de
junio de 2001, quitó y omitió tal invocación.
Esto quiere decir que alguien ha osado censurar al Papa, a sus espaldas. Todo
esto es muy grave e indica que la oposición a las apariciones de la Madre
de la Eucaristía tiene como regidores a poderosos eclesiásticos,
de los cuales algunos residen en el Vaticano y otros en el Vicariato. Seguidamente
después que nuestro Movimiento difundiera el texto pontificio que refería
la invocación a la Madre de la Eucaristía, la autoridad eclesiástica
se habían dado cuenta que habían dado un patinazo y se propusieron
remediar su distracción de la peor manera: también cancelaron
la invocación del sitio de Internet, abusando de nuevo de su autoridad.
Los hombres aunque sean poderosos no pueden vencer a Dios, pero pueden ralentizar
los tiempos de Sus designios y provocar sufrimientos a hijos fieles que llevan
adelante la misión que se les ha encomendado. A pesar de los pequeños
medios a disposición de nuestro Movimiento la difusión y el conocimiento
del título "Madre de la Eucaristía" ha continuado difundiéndose:
"Sí, triunfaré en todo el mundo, así lo ha dicho Dios,
no os sé decir cuándo y cómo, pero triunfaré. Probablemente
vosotros tendréis un sufrimiento enorme, pero yo triunfaré con
las almas que han amado a mi Hijo Jesús, que han amado a Jesús
Eucaristía. Triunfaré entre los pequeños, los pobres, los
enfermos, en medio de todas las personas que han amado y no han pensado sólo
en sí mismas, sino que han dado la propia vida por los otros" (Carta
de Dios, 6 diciembre 2001).
Aumentando la difusión, han crecido también las conversiones:
"La Madre de la Eucaristía es conocida en todo el mundo incluso
en las naciones no católicas donde se preguntan: "¿Quién
es esta Señora? ¿Quién es esta Virgen que llaman Madre
de la Eucaristía?". Entonces se informan y se convierten, estas
son conversiones auténticas" (Carta de Dios, 25 mayo 2002).
Después del Triunfo de Jesús Eucaristía, el 29 de mayo de 2003, se ha realizado el Triunfo de la Madre de la Eucaristía. Este título es conocido y aceptado en toda la Iglesia y también las cartas de Dios son divulgadas y leídas en todo el mundo.
Nuestra Señora - Sea alabado Jesucristo, mis queridos hijos. Es
vuestra Madre la que os habla y bendice a todos vosotros y a vuestros seres
queridos. Este es el tercer día del mes dedicado a mi. Vosotros no conocéis
todo lo que ha ocurrido en este último período. A vosotros os
parece que permanecéis en el silencio, en el ocultamiento, sin embargo
Jesús Eucaristía y la Madre de la Eucaristía, continúan
triunfando. Los que han dudado siempre, por no decir otra cosa, de todo lo que
ha ocurrido en el lugar taumatúrgico, hoy hablan de Jesús Eucaristía
y de la Madre de la Eucaristía. Dicen también que la Virgen está
al lado de cada sacerdote que celebra la Eucaristía. Sin embargo esto
es un don que Dios ha hecho a vuestro Obispo, aunque gracias a vuestras oraciones.
Parece que todo lo que ocurre en el lugar taumatúrgico queda en el ocultamiento,
sin embargo, en todo el mundo, hoy más que nunca, se habla de la Madre
de la Eucaristía; hablan también los que han calumniado y difamado.
Muchos peguntan: "¿Qué es este nombre Madre de la Eucaristía?".
Y yo digo: "¿Qué quiere decir Mujer de la Eucaristía
o Virgen de la Eucaristía? ¡Yo soy la Madre de la Eucaristía!.
(Carta de Dios, 3 mayo 2003)
Nuestra Señora - Todos conocen a la Madre de la Eucaristía,
todos conocen al Obispo ordenado por Dios, Mons. Claudio Gatti y a la vidente
Marisa Rossi. El que calla, o dice que no cree, se comporta así sólo
por celos. Ahora las calumnias y las difamaciones con respecto a mis dos queridos
hijitos están disminuyendo. Los que han leído en Internet toda
vuestra historia, están creyendo. Alguno, incluso ha dicho: "Entre
el superior y el inferior, el que tiene la razón en todo es el inferior".
Pero no pueden, abiertamente y valientemente defender la verdad, porque están
condicionados por tantos compromisos que nadie puede imaginar. Vuestra más
grande alegría tiene que ser ésta: junto a la Madre de la Eucaristía,
sois conocidos en todo el mundo. Jesús Eucaristía es más
amado, muchas, muchas personas han empezado a hacer adoración eucarística,
a adorar a mi Hijo Jesús; ¿no os parece una grande y hermosa satisfacción?.
Los que creen aumentan siempre, cada vez que yo vengo aquí.
(Carta de Dios, 29 mayo 2003)
Nuestra Señora - Como ya he dicho muchas veces, mi nombre, Madre
de la Eucaristía, es ya conocido en todo el mundo. El que dice Mujer
de la Eucaristía, Señora de la Eucaristía o Virgen de la
Eucaristía, se equivoca; lo dicen para esconder el verdadero nombre;
yo soy Madre de la Eucaristía.
(Carta de Dios, 31 mayo 2003)
Jesús - Cuantas personas han estudiado y después se han
dado cuenta que no estaban unidas a Nosotros. Se han convertido en grandes profesores
de teología, pero no han comprendido qué quiere decir Madre de
la Eucaristía y han acuñado el nombre de mujer eucarística.
Mi Madre es Madre de la Eucaristía desde el primer momento.
(Carta de Dios, 7 junio 2003)
Jesús - Quiero deciros que estaría contento si la gran
fiesta a la Madre de la Eucaristía fuese hecha el 24 de octubre, cuando
celebréis los diez años de las apariciones, diez años de
sufrimientos, diez años de amor. Vuestro Obispo decidirá, pero
Yo, ya que el domingo 29 de junio festejáis el aniversario del episcopado
y la fiesta de los santos Pedro y Pablo, aplazaría la fiesta de la Madre
de la Eucaristía al 24 de octubre. De todos modos no quiero arruinar
vuestros planes, haced como creáis. Excelencia, plena libertad y mucho
amor, como demuestras siempre a las almas. Gracias a todos. Os bendigo.
(Carta de Dios, 27 junio 2003)
Nuestra Señora - Preparad esta fiesta, como dice a menudo mijo
Jesús, en mi nombre, a la Made de la Eucaristía, para el triunfo
de la Madre de la Eucaristía.
(Carta de Dios, 4 octubre 2003)
Después del triunfo de Jesús Eucaristía, proclamado por
Dios el 10 de enero de 2002, ha llegado también el de la Madre de la
Eucaristía, anunciado en mayo de 2003 y repetido sucesivas veces. Los
dos triunfos muestran la íntima y profunda unión entre Madre e
Hijo: en los momentos importantes de la vida de Cristo la Madre de la Eucaristía
ha acompañado siempre a su Hijo, desde los viajes, durante la vida pública,
hasta el monte Calvario, a los pies de la cruz y hasta la Resurrección.
Hoy, después de dos mil años, la unión entre Jesús
Eucaristía y la Madre de la Eucaristía realiza los planes de Dios.
El nombre Madre de la Eucaristía ha triunfado en todo el mundo, donde
es conocido y amado. Los que creen aumentan cada vez que la Madre de la Eucaristía
aparece en el lugar taumatúrgico y el título empieza a ser aceptado
también por quienes siempre la han combatido. Las cartas de Dios, la
catequesis del Obispo son divulgadas en todo el mundo y conocidas de todos.
Otro signo evidente de este triunfo, que ha traído mucha alegría
en la comunidad, hace referencia al contenido de la encíclica "Ecclesia
de Eucaristía". Ésta tiene claramente como fuente las cartas
de Dios, traídas por la Madre de la Eucaristía, aunque Nuestra
Señora haya sido definida como "mujer eucarística" para
esconder la fuente a la que han acudido los redactores de la encíclica.
El triunfo de la Madre de la Eucaristía, por voluntad de Dios, será
celebrado en el mismo día en el que se celebran diez años de apariciones
públicas: un grande acontecimiento que abarca diez años de sufrimiento
padecidos por el Obispo Mons. Claudio Gatti y por la vidente Marisa Rossi en
total abandono a Dios, sin haber dejado nunca la misión, incluso soportando
las calumnias y difamaciones que han llovido sobre ellos. La protección
de la Madre de la Eucaristía, tan fuerte y constante junto a la presencia
de la Eucaristía, han sido la fuerza y la linfa vital para los dos hijitos
escogidos por Dios. El triunfo del nombre Madre de la Eucaristía es su
bandera que ya ondea en todo el mundo.
"Finalmente, después de 10 años, ha llegado
el triunfo de la Madre de la Eucaristía. Para Nosotros los del Cielo,
hoy es también vuestro triunfo, que sin embargo para los hombres de la
Tierra tiene que llegar todavía". Este es un fragmento de la carta
de Dios, que nos comunicó Nuestra Señora, la cartera de Dios,
como a ella le gusta definirse, el domingo 26 de octubre, día en el que
la comunidad 'Movimento Impegno e Testimonianza - Madre de la Eucaristía',
ha festejado el triunfo de la Madre de la Eucaristía, anunciado por ella
muchas veces en el pasado: "Yo soy Madre de la Eucaristía y poco
a poco todos me conocerán bajo este nombre" (Carta de Dios, 11 de
febrero 1992). Un gran don ha sido dado a los presentes en esta histórica
jornada que será recordada en toda la Iglesia: Dios Padre en persona
ha hablado: "Bendigo el triunfo de la Madre de la Eucaristía, de
la Madre de Jesús y Madre vuestra; os bendigo a vosotros y vuestro triunfo
espiritual. Ánimo, hija mía, estás derramando la sangre
por la Iglesia, por los que amas, por tu comunidad, y tus sufrimientos me son
muy agradables". Además del triunfo de Nuestra Señora, Dios
Padre ha bendecido y anunciado el triunfo de sus dos hijos que El ha llamado
para la gran misión. Y también su triunfo porque una de las misiones
más importantes confiadas por el Señor al Obispo y a la vidente,
es la de trabajar para el renacimiento de la Iglesia, por el triunfo de Jesús
Eucaristía y de la Madre de la Eucaristía.
"Mi nombre, Madre de la Eucaristía, es ya conocido en todo el mundo.
Todos conocen a la Madre de la Eucaristía, todos conocen al Obispo ordenado
por Dios, Mons. Claudio Gatti y a la vidente Marisa Rossi". Esto es lo
que nos había hecho saber Nuestra Señora en las cartas de Dios
del pasado mayo. Después del triunfo de Jesús Eucaristía,
proclamado por Dios el 10 de enero de 2002, ha llegado también el de
la Madre de la Eucaristía, título que le ha sido dado por el Hijo.
"Quiero deciros que estaría contento si la gran fiesta a la Madre
de la Eucaristía se hiciera el 24 de octubre, cuando celebréis
los diez años de las apariciones, diez años de sufrimiento, diez
años de amor", esto dijo Jesús en la carta de Dios del 27
de junio de 2003. La comunidad ha seguido las indicaciones del Hijo de Dios
y ha celebrado este gran triunfo con una novena que ha tenido los momentos más
importantes y conclusivos el 24 de octubre, día en el que se ha celebrado
el 10º aniversario del inicio de las apariciones de la Madre de la Eucaristía
abiertas a todos, el 25 de octubre, en el que se ha hecho un vigilia de oración
y el 26 de octubre, cuando se ha desarrollado la solemne procesión para
celebrar la victoria de la Madre celeste. El mismo día Nuestra Señora
ha expresado nuevamente el deseo del Señor: "Desde este año
la fiesta grande para el triunfo de la Madre de la Eucaristía será
siempre celebrada el 24 de octubre" (Carta de Dios, 26 de octubre de 2003).
El domingo 26 de octubre, numerosas personas, provenientes de todas partes de
Italia estaban presente en el lugar taumatúrgico en Vía delle
Benedettine, en Roma, para participar de los festejos en honor de la Madre de
la Eucaristía. La procesión ha partido de la capillita donde,
sobre un dosel, ha sido colocada la estatua de Nuestra Señora. Esto tiene
un preciso significado, de hecho, la primera gran enseñanza de la Madre
de la Eucaristía en estos diez años de apariciones es que en la
Eucaristía no sólo está presente Jesús en cuerpo,
sangre, alma y divinidad, sino que están también presentes el
Padre y el Espíritu Santo, es decir la Santísima Trinidad. Frente
a la Eucaristía, por tanto, nos encontramos en la misma situación
de los ángeles en el paraíso con la única y gran diferencia
de que ellos ven a Dios Uno y Trino tal como Él es. Y este es el motivo
por el cual la procesión ha comenzado con la salida de la estatua de
Nuestra Señora de la capillita, donde se conserva la Eucaristía;
en este modo se ha querido indicar que la Madre de la Eucaristía ha venido
del paraíso donde están el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo, y ha ido al encuentro de los hombre apareciendo en la Tierra. A los dos
lados del pasillo que separa la puerta de la Iglesia, habían sido dispuestos
los alféreces que sostenían las banderas que representaban las
diversas naciones. La estatua de la Madre de la Eucaristía ha sido llevada
al final del lugar taumatúrgico, junto a la puerta de entrada, y dirigida
al mundo, lo ha bendecido, y a esta bendición, a esta presencia de Maria
en el mundo, han seguido las respuestas de las diversas naciones. La primera
en responder ha sido Italia; nuestra nación tiene el derecho de primogenitura,
porque es en Italia, y exactamente en Roma donde Nuestra Señora se ha
hecho presente como Madre de la Eucaristía: "Yo soy Madre de la
Eucaristía, pero no todos aceptarán este nombre que cierra la
historia. Yo deseo ser amada e invocada como Madre de la Eucaristía"
(Carta de Dios, 11 febrero 1992); la primera bandera, por tanto, siguiendo la
estatua de Nuestra Señora en procesión ha sido la de Italia junto
a la bandera del Vaticano. Esta última ha sido escogida no solo por un
respeto hacia el Papa, sino también porque el 3 de noviembre de 1993,
apenas diez días después del inicio de las apariciones de la Madre
de la Eucaristía abiertas a todos, el futuro Obispo y la vidente han
ido a la audiencia general que el Papa tiene en la sala Nervi en el Vaticano.
Con ellos estaba la estatua de la Madre de la Eucaristía. Juan Pablo
II cuando ha entrado y ha visto la estatua la ha reconocido enseguida, porque
ya la conocía. Se ha dirigido con rapidez hacia ella, una sonrisa ha
iluminado su rostro y la ha bendecido sin que ninguno se lo indicase ni tanto
menos le dijese a quien representaba aquella estatua. Después, dirigiéndose
a Don Claudio y Marisa, ha dicho: "Vosotros sois los de Nuestra Señora".
Ha sido el Pontífice, por tanto, el que dio a Don claudio y Marisa el
título que les compete. El sucesor de Pedro aprecia y reconoce la autenticidad
de las apariciones de la Madre de la Eucaristía, y esto emerge también
del hecho que el 13 de junio de 2001, en el vigilia de la fiesta del Corpus
Domini, él termino su catequesis del miércoles diciendo: "María,
Madre de la Eucaristía, os proteja a todos". Por otra parte, ya
el 7 de diciembre, de 1997, Juan Pablo II había adorado a la Eucaristía
que estaba sujeta, por intervención de Dios, en el cáliz dibujado
en un estandarte que representaba a la Madre de la Eucaristía. Esta Eucaristía
ha sido llevada por Don Claudio y Marisa, acompañados por miembros de
la comunidad, a la plaza de San Pedro. Aquel día Nuestra Señora
hizo un anuncio profético: "Hoy he hecho mi entrada en el Vaticano
y esta entrada continuará". Por tanto la bandera del Vaticano, que
en la procesión ha seguido a la estatua de la Madre de la Eucaristía,
representa la adhesión del Papa a las apariciones de la Madre de la Eucaristía,
en el lugar taumatúrgico de Via delle Benedettine.
A medida que avanzaba, detrás de la estatua, se han alineado las diversas
banderas representantes de los otros países, que estaban desplegadas
en diversos puntos. Esto significa que Nuestra Señora, como Madre de
la Eucaristía, ha sido progresivamente conocida, aceptada y amada por
todas las naciones. El hecho de que la Madre avance y todas las naciones le
vayan detrás representa la voluntad de Dios expresada por Jesús
cuando todavía vivía en la Tierra: "Ut omnes unum sint",
es decir: "Para que todos sean una sola cosa", (Jn, 17, 21-22). Voluntad
remarcada por Jesús cuando, en alguna carta de Dios, ha profetizado que
todas las naciones, todas las religiones y todos los pueblos serán reunidos
gracias a la potencia divina que emana de la Santa Eucaristía.
Cuando la procesión ha llegado frente a la puerta de la vivienda, las
banderas han rendido homenaje a la estatua de Nuestra Señora. El obispo
ordenado por Dios ha tomado el decreto con el que ha reconocido la auteticidad
de las apariciones de la Madre de la Eucaristía y de los milagros eucarísticos,
y lo ha enseñado a los presentes. El decreto representa el reconocimiento
de la Iglesia sobre hechos sobrenaturales ocurrido en Via delle Benedettine.
En un segundo momento el Obispo ha bendecido a todos los que estaban en el lugar
taumatúrgico con la única y verdadera reliquia de Nuestra Señora
existente en la Tierra: un solo cabello. Es una reliquia distinta de las otras
porque éstas hacen referencia a la partes del cuerpo e indumentarias
pertenecientes a santos, mientras vivían en la Tierra, el cabello de
Nuestra Señora, en cambio, pertenece al único cuerpo glorioso,
después de Cristo, que está ya en el Paraíso. Usando las
palabras que el Obispo Mons. Gatti ha pronunciado el 26 de octubre podemos decir
que "Dios nos ha dado una reliquia de la reliquia".
La procesión, guiada por la estatua de Nuestra Señora, seguida
por la vidente con la reliquia en la mano y cerrada por el Obispo, se ha abierto
reuniéndose en el jardín donde las banderas han formado un arco.
Bajo este arco ha pasado la estatua de la Madre de la Eucaristía: "Esto
significa que nosotros aceptamos y creemos cuanto Dios nos ha comunicado: las
conversiones obradas por estas apariciones y milagros eucarísticos, han
llegado a tres mil millones quinientos mil uno", ha explicado en la homilía
Su Excelencia Mons. Claudio Gatti. Nuestra Señora ha triunfado y es conocida
en todas las partes del mundo. Para indicar el triunfo de la Madre de la Eucaristía
en la Iglesia, con las banderas ha sido dibujado un cáliz alrededor del
altar de la basílica. El cáliz indica que la primera en ofrecer
a Jesús a Dios ha sido Su Madre. De hecho, apenas nacido el pequeño
Jesús, nuestro Salvador y único mediador entre Dios y los hombres,
María y José lo han elevado al cielo y lo han ofrecido al Padre.
La Madre de la Eucaristías, por otra parte, está al lado del Obispo
ordenado por Dios durante cada Santa Mida celebrada por él y se une a
la ofrenda del pan y del vino, para que la potencia del Espíritu Santo
pueda transformar el uno y el otro en el cuerpo, sangre, alma y divinidad de
Cristo. La aparición ha ocurrido en esta magnífica escenografía,
embellecida por muchas flores que estaban apoyadas a lo largo del recorrido
de la procesión. La flor más hermosa e importante, sin embargo,
ha sido cultivada por los presentes con la participación en la Santa
Misa, que ha concluido la jornada dedicada al triunfo de María. Como
ha explicado en la homilía el Obispo, este triunfo de la Madre de la
Eucaristía, significa un progresivo retorno de la Iglesia a sus orígenes.
En la Iglesia primitiva estaban presentes María y los apóstoles.
El día de Pentecostés, cuando ha nacido la Iglesia, Nuestra Señora
ha dado su sonrisa, animando y bendiciendo a los doce, sobre los cuales ha descendido
el Espíritu Santo. La característica de los fieles de la iglesia,
primitiva era la escucha de la catequesis de los apóstoles. La Iglesia
de los orígenes estaba despegada de los bienes terrenos porque estaba
deseosa de poseer los bienes sobrenaturales. El renacimiento de la nueva Iglesia
brota del triunfo de Jesús Eucaristía y del triunfo de la Madre
de la Eucaristía. Solo a través del amor a la Eucaristía
la Iglesia está volviendo a brillar y a ser pura, liberándose
de todos los pesos superfluos que la debilitan.
Ha sido el triunfo espiritual. No ha llegado todavía, sin embargo, el
reconocimiento desde el punto de vista humano, pero lo que cuenta es el juicio
de Dios. La Madre de la Eucaristía ha confirmado, de todos modos, que
llegará también la celebración y el triunfo por parte de
los hombres: "No os desaniméis, vuestro momento llegará y
será tan grande y glorioso que no podéis ni siquiera imaginarlo"
(Carta de Dios, 26 de octubre 2003).
"La Iglesia renace de la santidad y del compromiso personal de cada cristiano",
ha concluido el obispo de la Eucaristía dirigiéndose a los muchos
fieles llegados de todas partes de la península y dibujando con sus palabras
una espléndida imagen: "Cada uno de vosotros sea una llamita de
amor que encienda otros corazones. Como de una vela se pueden encender otras,
que cada uno de vosotros se convierta en una vela para los otros, para alabanza
y gloria de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo".



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