MOVIMENTO IMPEGNO E TESTIMONIANZA
7/diciembre/1997, 12:15 a.m. (Mensaje de Nuestra Señora)
Este mensaje fue dado por Nuestra Señora en la Plaza de San Pedro después
del Angelus del Papa, de hecho Don Claudio y Marisa con todo el grupo de oración,
estuvieron en la Plaza de San Pedro para orar con el Papa y mostrarle una gran
pintura de la Madre de la Eucaristía.
El pasado domingo, 30 de noviembre, alrededor de las 4 de la mañana,
Marisa vio salir una luz de esa pintura en su habitación. Ella encendió
la luz y vio una Hostia unida a la pintura sobre el cáliz e inmediatamente
observó que la Hostia podía permanecer unida a ella por algo de
suero (Nota: La parte no corpuscular de la sangre) que brotó. Nuestra
Señora dijo que Dios Padre quiso que la Hostia fuese mantenida sobre
la pintura para Su adoración y llevada con la pintura a la Plaza de San
Pedro.
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, gracias por el testimonio que soportan.
Sigan unidos en oración: oren por la Iglesia, por el Papa y por todos
los sacerdotes. Yo estoy siempre con ustedes. Mañana se celebrará
mi festividad y si es mi festividad, es la suya también. Antes que nada,
traten de celebrarla con todo su corazón y en oración, luego disfrútenla
tanto como puedan.
Yo regreso a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, pero mi hijo
Jesús la Eucaristía está aquí con ustedes. Hoy realicé
mi entrada aquí (Nota: La Plaza de San Pedro) y esta entrada continuará:
oren, amen y abandónense a Dios.
Los abrazo a todos, los cubro con mi manto maternal y después de la bendición
del Santo Padre, junto con su sacerdote los bendigo, los traigo adentro de mi
corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre,
Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo".
- Marisa: "Nuestra Señora se vuelve más grande y más grande...
su manto es enorme y está cubriendo todo, su manto está coloreado
de un azul profundo y nunca lo había visto tan hermoso..., ¿pero
pudo el Santo Padre vernos y a la pintura con la Eucaristía?".
- Nuestra Señora: "SÍ, HIJOS MÍOS, EL SANTO PADRE VIO LA
EUCARISTÍA, PORQUE YO MISMA SE LO INDIQUÉ" (Nota: Marisa explicó
más tarde que Nuestra Señora le había hablado al Papa durante
el Angelus, esto ocurrió de un modo místico, esto es, Nuestra
Señora no se le apareció al Papa, sino que Ella tuvo una conversación
espiritual con él).
7/diciembre/1997, 11:30 p.m. (Mensaje de Nuestra Señora)
Una vigilia de oración estaba programada para las 9 p.m. Alrededor
de las 8 p.m., cuando la capilla fue abierta para la oración, se
encontraron 10 Hostias sobre el cáliz de la estatua de la Madre
de la Eucaristía y la estatua del Santo Niño sobre el altar
sostenía una Hostia grande entre sus pequeños dedos. Todas
las Hostias fueron llevadas en procesión penitencial por el jardín
y después del Rosario muchos recibieron la Comunión. Finalmente
Nuestra Señora se apareció a Marisa y dio el siguiente mensaje.
- Nuestra Señora: "Mis queridos hijos, sé que esperan mi
venida entre ustedes esta noche también. Si hacen toda esta vigilia
de oración en estado de gracia, verdaderamente habrán experimentado
una porción del Paraíso. ¡Mediten en lo que Dios ha
hecho por ustedes en este día! Sigan viviéndolo, no permitan
que quede únicamente en el entusiasmo del momento. Jesús
la Eucaristía ha venido a ustedes, enviándoles a sus Ángeles
y a Mí, su Madre y la ustedes.
Nosotros tomamos la Eucaristía de los Sagrarios y La traemos a este
lugar prodigioso, donde mi hijo Jesús dijo: "¡Aquí
está mi Sagrario! Los Hombres de la Iglesia Me dejaron escapar,
me retiraron de este Sagrario, pero Yo siempre estoy aquí con ustedes".
La Madre les agradece a todos su presencia aquí. Recuerden que mañana
será la festividad de la Virgen: la Inmaculada Concepción
inicia la Historia y la Madre de la Eucaristía la concluye. ESTOS
SON MOMENTOS GRANDIOSOS Y BELLOS Y TODA LA HISTORIA DE LA IGLESIA HABLARÁ
DE LA MADRE DE LA EUCARISTÍA, QUIEN CIERRA LA HISTORIA.
Y cuando los grandes hombres de la Iglesia entiendan este gran milagro,
¿convertirán entonces su corazón?... Ellos ya están
conscientes y ya saben, pero ellos están listos para apedrear a
estos dos hijos míos, para difamarlos y calumniarlos, aún
cuando llevan una vida muy humilde, sencilla y oculta. Mis amados hijos,
deben aceptar esto, pues de no ser así mi hijo Jesús murió
por ningún propósito. Ustedes no desean esto y no desean
que Jesús muera de nuevo o que su muerte y crucifixión sean
todo un fracaso. Por esto acepten, resistan, oren por esa gente que aumentan
su sufrimiento. Deseo a todos una buena y santa festividad. ¡Nos
vemos mañana! Buenas noches, mis amados hijos, ahora es hora de
descansar. ¡Gracias por todo lo que le han dado a mi hijo Jesús,
gracias! Es una Madre Quien se los agradece. Junto con el sacerdote los
bendigo a ustedes y a sus seres queridos, a sus objetos sacramentales,
los traigo adentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal.
Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Alabado sea Jesucristo. Vayan en paz, aún si Jesús la Eucaristía
permanece aquí".
8/diciembre/1997, 12:00 a.m. (Mensaje de Nuestra Señora)
Temprano por la mañana, se encontraron cincuenta Hostias en
el Sagrario mismo que se encontraba abierto y la estatua del Santo Niño
sobre el altar sostenía una Hostia grande entre sus pequeños
dedos. Mientras las Hostias eran llevadas en procesión penitencial
por el jardín, Jesús se apareció a Marisa, quien empezó
a experimentar los sufrimientos de la pasión de Jesús. Al
final de la procesión la gente rezó el Rosario y todos pudieron
recibir la Comunión. En esta aparición había un gran
grupo de peregrinos provenientes de cuatro regiones de Italia. Finalmente
Nuestra Señora se apareció a Marisa y dio el siguiente mensaje.
- Nuestra Señora: "Vengo a ustedes de puntillas, porque está
Jesús la Eucaristía y ustedes saben, mis amados hijos, que
cuando Jesús la Eucaristía está presente, la Madre
se arrodilla ante Él en adoración profunda. Los invito a
orar por la Iglesia y por los sacerdotes. Lo repetiré hasta la total
conversión de los sacerdotes y de los grandes hombres de la Iglesia,
pero también hasta que Jesús diga: "Madre mía, ya
es suficiente y Hemos hecho todo lo que Teníamos que hacer".
Una vez más me gustaría atraer la atención de todos
mis hijos predilectos, porque nuevamente debo decir que Jesús, mi
hijo Jesús no murió sin propósito. Que Él verdaderamente
no murió sin propósito: hay muchas almas que aman a Jesús
la Eucaristía y a la Madre de la Eucaristía. Este título
"Madre de la Eucaristía" preocupa un poco: se trata de un gran título
para la Iglesia y para el hombre. Yo soy la Madre de la Eucaristía
y ustedes pueden llamarme con cualquier título que Me han dado,
pero Yo soy la Madre de la Eucaristía, Madre de Jesús la
Eucaristía. En la Eucaristía está la Trinidad, está
Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Yo soy la raíz
de la Eucaristía. Sigan orando y siempre reciban a Jesús
en estado de gracia: si no se sienten en estado de gracia con mi hijo Jesús,
reciban el sacramento de la Santa Confesión. No vean al hombre que
los confiesa: ¡él es el sacerdote! Cada sacerdote es mi hijo
predilecto y amo también a los sacerdotes que traicionan a mi hijo
Jesús. Por esto deben amar y orar por los sacerdotes que no pueden
amar o que sólo buscan el poder. ¡Amen a Jesús la Eucaristía!
Cuántas veces la Madre les ha dicho: "Cuando reciban a Jesús,
manténgaLe estrechado en su corazón, arrúllenLe y
háblenLe". Podrá parecerles que Él no les responde,
pero Jesús, en el momento adecuado, responderá a su corazón,
si es que está listo para escucharLe. No deben esperar de mi hijo
Jesús únicamente las cosas que les preocupan, también
deben orar y realizar actos de mortificación y pequeños sacrificios.
¿Cuántas veces les He dicho estas cosas? ¡Si Dios Padre
quiere que les repita las mismas cosas es porque no han llevado a la práctica
lo que les He dicho! Lean los mensajes, léanlos, medítenlos,
llévenlos a la práctica, poco a poco, no necesitan hacerlo
todo a la vez, es suficiente hacer una cosa a la vez.
Yo soy la Madre de la Eucaristía, Quien culmina la historia. Hoy
celebran la Inmaculada Concepción, pero siempre se trata de Mí".
- Marisa: "¡Estoy viendo a dos Señoras, la Inmaculada Concepción
y a la Madre de la Eucaristía, pero siempre de trata de Tí!".
- Nuestra Señora: "Sí, hija mía, para que puedas comprender
que la Inmaculada Concepción inaugura la historia y la Madre de
la Eucaristía la culmina: durante esta etapa la gente Me ha dado
tantos, tantos nombres, pero hay uno de ellos que Me hace sonreír
y me gustaría que los hiciera sonreír también, es
el de "Madre de la silla", ¿pero qué clase de silla? He dicho
que todos mis nombres son bellos, tengo muchos de ellos, la gente me ha
dado muchos nombres, mas deben llevar a su corazón que el de "Madre
de la Eucaristía" es el nombre más importante y bello, pero
también es el más combatido, porque la Eucaristía
no es amada suficientemente.
Mucha gente no sabe que en la Hostia consagrada está Jesús
con Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. ¿Acaso no recuerdan cuando
traje aquí una Hostia sangrante? ¡Ocurrió para permitir
a ustedes y a los sacerdotes comprender que mi hijo Jesús está
realmente presente! Por lo tanto ustedes pueden llamarme con cualesquiera
de los nombres que Me han dado, pero siempre deben terminar llamándoMe
"Madre de la Eucaristía". Es un nombre fuerte, es un nombre que
les permite meditar: ¡amar a Jesús la Eucaristía con
todo su corazón, significa vivir siempre en estado de gracia, en
cualquier momento, nunca traicionando a Jesús, nunca! No traicionen
a Jesús, al menos ustedes, mi pequeño rebaño, nunca
traicionen a mi hijo Jesús, no eleven la esponja por cualquier cosa
que les ocurra. Mientras estén sobre la Tierra, tales cosas les
ocurrirán, como la muerte, sufrimientos, accidentes... todo puede
ocurrir porque en este planeta Tierra el hombre no va bien, porque el hombre
a veces mancilla la Tierra por sus acciones y su orgullo. No deben comportarse
así, comuníquenlo a sus hermanos también.
¡No es importante el no creer en las apariciones, no es pecado no
creer en las apariciones, ni tampoco en las apariciones que han sido aprobadas
por la Iglesia, no es pecado! Por el contrario, es pecado ofender a Jesús
o a su hermano o hacer sufrir a su hermano o dejarlo sufrir: creer o no
creer en las apariciones, estar en duda, venir aquí sólo
por curiosidad... no es pecado, no ofenden a Dios, a menos que hablen mal
de ellas.
Su hermana ve a muchas almas salvadas a Mi alrededor, son las almas de
sus seres queridos porque los traigo conmigo para que cada uno de ustedes
ore con el corazón, pidiendo lo que necesitan, porque ellos pueden
interceder ante Dios por ustedes.
En cuántas ocasiones He escuchado a la gente decir: "Ve a Jesús,
porque Él es el verdadero origen", pero Jesús una vez dijo:
"Llamen a mi Madre", así Yo les pido que vayan a Jesús, Quien
es el verdadero origen, llamándome, Su Madre y la de ustedes.
Mis mejores deseos para todos ustedes y para sus seres queridos, para los
enfermos y para los sacerdotes que están enfermos en su cuerpo o
en su alma, beso a los niños aquí presentes y también
a los que están enfermos.
Mis amados hijos, gracias por su presencia aquí y especialmente
a los que han venido desde lejos, ¡oren por Roma, la Cuidad Eterna,
oren por el Santo Padre, oren por el Santo Padre! Con los sacerdotes los
bendigo a ustedes y a sus seres queridos, a sus objetos sacramentales,
los traigo adentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal.
Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
Alabado sea Jesucristo".
14/diciembre/1997, 12:00 a.m. (Mensaje de Nuestra Señora)
Temprano por la mañana se encontraron diez Hostias sobre el
cáliz de la estatua de la Madre de la Eucaristía en la capilla
y la estatua del Santo Niño sobre el altar sostenía una Hostia
grande entre sus pequeños dedos. Todas las Hostias fueron llevadas
en procesión penitencial por el jardín, la gente rezó
el Rosario y todos pudieron recibir la Comunión. Finalmente Nuestra
Señora se apareció a Marisa y dio el siguiente mensaje.
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, gracias por su presencia aquí.
Dios Padre me pidió que les dijera que, desde hoy, no deben tomar
en cuenta lo sucedido debido a la gente que les ha hecho sufrir voluntariamente,
porque ellos tienen a Satanás dentro de si. Aún cuando la
novena inicia mañana, ustedes deben iniciarla hoy: por tanto, empiecen
a confeccionar la ropita del Santo Niño, por medio de sus sacrificios
y actos de mortificación.
Si se encuentran accidentalmente pensando en las personas que les han hecho
sufrir, oren por ellas: aún cuando sus oraciones no puedan ser útiles
para ellas, serán útiles para muchas almas extraviadas que
no conocen a mi hijo Jesús, por lo que sus oraciones no se perderán.
Empiecen confeccionando la túnica, el pequeño abrigo, la
gorra, los calcetines y zapatos infantiles, todo lo necesario para un niño
recién nacido. En la víspera de Navidad a las 11 p.m., vendré
aquí trayendo al Santo Niño, estaré con ustedes en
compañía de Mi amado esposo, de los Ángeles y los
Santos.
Los invito a orar al Santo Niño: arrúllenLe, tal como arrullan
a Jesús la Eucaristía dentro de su corazón, arrullen
al Santo Niño, vistan al Santo Niño. Hay muchos actos de
mortificación y sacrificios por hacer. Además los invito
a orar por estos dos hijos míos, porque han sido muy puestos a prueba:
con más frecuencia son sus vecinos quienes los hacen sufrir, precisamente
esa gente a quien el sacerdote se entregó enteramente.
Recuerden que quien calumnia a un laico, peca, pero quien calumnia a un
sacerdote, comete un gran pecado. En cuántas ocasiones les dije:
"Si pueden hablar bien de los sacerdotes, hablen, pero si no pueden, oren
por ellos". Quien calumnia a mi querido sacerdote, comete un gran pecado
contra Dios, contra el sacerdote y el hombre.
¡Anímense! Será un gran gozo para Dios Padre, Dios
Hijo y Dios Espíritu Santo, si pueden llevar la novena en este lugar
prodigioso: hagan su elección. Recuerden también que cuando
la Madre les pide algo, Ella siempre les da la libertad. Mis amados hijos,
les deseo una buena novena a todos ustedes. Recuerden orar al Espíritu
Santo, para que Él se pose sobre cada uno de ustedes. Beso a los
niños y junto con el sacerdote los bendigo a ustedes y a sus seres
queridos, sus objetos sacramentales, los traigo adentro de mi corazón
y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, Dios
Hijo y Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesucristo".
21/diciembre/1997, 12:00 a.m. (Mensajes de Jesús y Nuestra Señora)
Temprano por la mañana, se encontraron muchas Hostias sobre
el cáliz de la estatua de la Madre de la Eucaristía en la
capilla y la estatua del Santo Niño sobre el altar sostenía
una Hostia grande entre sus pequeños dedos. Mientras las Hostias
eran llevadas en procesión penitencial por el jardín, Jesús
se apareció a Marisa, quien empezó a experimentar los sufrimientos
de la pasión de Jesús. Jesús también dio el
siguiente mensaje.
- Jesús: "Hija mía, Yo mismo he venido aquí porque
aquí tienen a Jesús la Eucaristía y también
están la Madre, San José, los Ángeles, los Santos
y las almas salvadas. Oren y durante los últimos días de
la novena, oren con más frecuencia y hagan más sacrificios
y actos de mortificación. Recuerden lo que la Madre les dijo ayer:
"Jesús nació y trajo alegría y amor. Jesús
murió por ustedes y trajo tristeza. Jesús resucitó
de entre los muertos, abrió las puertas del Paraíso y trajo
de nuevo alegría y amor". Mi amor es para todos, buenos o malos,
para los que no creen, los que no aman, los que no Me conocen. ¡Yo
soy para todos! Sigan adelante, oren y reúnan sus pensamientos tanto
como puedan: agradezcan a Dios Todopoderoso por estos dones que a diario
se les dan. Continúen y adoren a Jesús la Eucaristía".
Al terminar la procesión la gente rezó el Rosario, todos
pudieron recibir la Comunión y finalmente Nuestra Señora
se apareció y dio el siguiente mensaje.
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, ¿qué más
puede decirles la Madre después del mensaje de Jesús y después
que han recibido a Jesús la Eucaristía en su corazón?
Amen y lleven alegría a sus familias. Durante estos días
festivos, muchas familias se reunirán: ustedes deben llevar alegría.
No piensen sólo en las cosas terrenales, piensen en el Santo Niño
y amen a todos, amen a todas las creaturas de Dios, sin esperar la Navidad
para amar. Deben amar y orar cada día. He venido aquí porque
leo en sus corazones la ansiedad de la espera de la Madre, la Madre del
Cielo y la Tierra. Recuerden, mis amados hijos, que en la víspera
de Navidad, a las 11 p.m. vendré con el Santo Niño: ustedes
no Le verán, porque Dios aún no lo decide, pero su hermana
Le verá y Le tomará en sus brazos. El Santo Niño los
bendecirá con su pequeña mano levantada: en particular Él
bendecirá a los niños y sobre todo a todos los niños
enfermos.
Les repito, mis amados hijos, lleven alegría y amor a sus familias
y pongan en práctica lo que Jesús les ha dicho hoy y también
lo que Yo les dije ayer. El nacimiento de Jesús trajo alegría
y amor, la muerte de Jesús trajo tristeza y la resurrección
de Jesús abrió las puertas del Paraíso, trayendo alegría
y amor para todos.
Con el sacerdote los bendigo a ustedes y a sus seres queridos, los traigo
adentro de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en
la paz de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Alabado sea
Jesucristo y los mejores deseos para todos, lleven alegría y amor
a sus familias. Gracias".
25/diciembre/1997, 12:00 a.m. (Mensajes de Nuestra Señora y de
San José)
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, nuevamente Jesús
la Eucaristía ha venido a sus corazones. Los Ángeles volaron
alrededor de esta pequeña capilla, entraron y colocaron a Jesús
la Eucaristía en todas partes (Nota: Sobre algunas estatuas del
Santo Pesebre colocadas en la capilla). Esto fue por ustedes y siempre
por ustedes Dios Padre Me envía a orar. Lleven el gozo de sus corazones
a sus familias, traten de no reñir y traten de no decir malas palabras,
porque no deben ofender a la gente que hacen feliz, pero sobre todo no
deben ofender a Jesús Quien está es su corazón.
Anoche les dije: "Al retirarse de aquí y en el camino arrullen a Jesús
en su corazón". El Santo Niño es algo humano, pero Jesús
la Eucaristía dentro de su corazón es algo divino, humano,
grandioso: ¡Es toda la Trinidad Quien ha entrado en ustedes! Nunca
den a la gente la oportunidad de pecar, no hieran o expulsen a la gente,
sino ámenla: también amen a la gente que no frecuenta la
iglesia.
Y si alguien les dice malas palabras, deben responder con caridad
y decir gentilmente: "¡No hables así! ¿Porqué
debes decir tan malas palabras en tan hermoso día?". Poco a poco
siempre con amabilidad, alcanzarán su propósito y la gente
ya no dirá palabras malas o vulgares: esto es muy importante.
Yo los amo, ¿lo comprenden? Pero sobre todo, ¿comprenden cuánto
los ama Dios? Él siempre Me envía entre ustedes: hoy estoy
aquí junto con mi amado esposo, con el Santo Niño, los Ángeles,
los Santos y las almas salvadas. Ahora deposito al Santo Niño en
los brazos de su hermana, quien ayer realizó un gran acto de mortificación
por la paz en las familias. Mientras tanto, ¡oremos juntos!".
Marisa recibió al Santo Niño en sus brazos y Le arrulló un
poco. Entonces también San José dio un corto mensaje.
- San José: "Mis amados hijos, Yo soy José, el amado esposo de
María y padre de Jesús. Él me llamó "Papito"
y sentí tan gran emoción que me conmoví e hinqué
a adorarLe, porque sabía que Él era Dios.
Los invito también a adorar a Jesús la Eucaristí
a y en vista de que Dios está
siempre realizando tales milagros, no los desperdicien, sino que amen y
permanezcan cerca de Jesús la Eucaristía. Pasen una Santa
Navidad, tal como yo la estoy pasando en compañía de mi amada
esposa y del Santo Niño".
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos,
antes de irse, unas sus manos, tal como lo estoy haciendo con José
y el Santo Niño y digamos juntos el Padrenuestro. ¡Los mejores
deseos para todos! Beso a los niños y junto con mi amado esposo
y el Santo Niño, los Ángeles y los Santos, los bendigo a
ustedes, a sus objetos sacramentales y a sus seres queridos: les suplico,
que nunca les den una oportunidad de ofender y permitirles decir malas
palabras. Los traigo a todos adentro de mi corazón y los cubro con
mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu
Santo y el Santo Niño. Alabado sea Jesucristo".
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