MOVIMENTO IMPEGNO E TESTIMONIANZA
8/diciembre/96, 10:30 a.m., Festividad de la Virgen (Mensajes de Jesús
y de Nuestra Señora)
- Jesús: "Mis amados hijos, gracias por su presencia aquí.
¡Soy Yo, su Jesús! No se preocupen: aquí están ahora
la Virgen que abre la historia y la Madre de la Eucaristía, quien la
cierra (Nota: De hecho Marisa dijo que estaba viendo a dos Vírgenes).
En este momento su hermana está viendo a la Virgen y a la Madre de la
Eucaristía, para que ella pueda comprender. Su Jesús les agradece
por estar aquí para orar con Nosotros. Hoy los invito a orar por la paz
de su hermosa Italia y por la paz de Roma. ¡Cada uno en Roma está
ansioso por embellecer materialmente la ciudad de Roma, pero nadie se afana
por embellecer las almas o por ayudar a que las almas se conviertan, a enseñarles
cómo amar y cómo comprender a su hermano que sufre!.
Esta mañana Jesús desea decirles algo: cuando alguien se acerca
a ustedes para hablar de una tercera persona o de una persona que no está
presente, los invito a no escucharle. Cuando dos o tres personas se reúnen
para conversar, Yo estoy cerca de ellos, pero si se reúnen para hablar
acerca de otra gente, Yo no estoy cerca de ellos.
Los amo, mis amados hijos y la Madre los ama. Si creen en Mí y si creen
en mi Madre, deben cambiar, porque no es difícil cambiar. Sólo
se necesita recibir el Sacramento de la Santa Confesión: cualquier Sacramento
que reciben es un aumento de gracia y fortaleza y amor hacia su hermano.
Hoy todos juntos, están celebrando a mi Madre, a su Madre: tienen que
celebrarla con cantos y oraciones, con gozo y amor, porque Ella actúa
como intermediaria ante Dios y Ella vuela a Dios, pidiendo esas gracias que
están necesitando, si están de acuerdo con Su voluntad. ¡Y
ahora, mi querida Madre, ven y habla!".
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, Yo soy la Madre del Cielo y
la Tierra, soy la Madre de cada uno de ustedes, la Madre de los niños,
de los jóvenes y de los adultos. Hoy deseo pasar con ustedes esta gran
festividad, para orar, cantar y dar gloria a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu
Santo. Vivan este día en estado de gracia y ayuden a su hermano que sufre
y también a su hermano que aún no ha encontrado su camino, en
el campo espiritual.
¡Ayuden a sus sacerdotes, ayúdenlos y nos los censuren, ayúdenlos!
Así siempre sentirán a su Madre cerca de ustedes, también
en su sufrimiento cuando el sufrimiento llega estoy con ustedes, Dios Padre
me envía entre ustedes. Amen a Jesús la Eucaristía: ¡la
mesa está lista y la Eucaristía lo es todo! Coman la Eucaristía,
con un corazón puro y limpio y hablen siempre a Jesús. Mucho me
gustaría que todos los jóvenes de la Tierra comprendan qué
importante es recibir a Jesús la Eucaristía en estado de gracia.
No deben recibir a Jesús por respeto a la opinión pública:
¡no deben recibir a Jesús la Eucaristía si, por vergüenza,
no han recibido la Santa Confesión! ¡No, mis amados hijos, en esta
condición no deben recibir a Jesús la Eucaristía! ¡No
Lo reciban si no están en la gracia de Dios!
¡Cuánto he orado por ustedes, cuánto he orado por todos los
hombres de la Tierra, cuánto he orado por los grandes hombres de la Iglesia
y por los grandes políticos! Esa gente se apoya en su propio poder, en
su propia autoridad: ¡pues quieren que la gente obedezca porque claman ser
la Autoridad o ser Dios! No, no, obediencia sólo a Dios y a los Obispos,
si estos están unidos al Papa.
Y ustedes, mis dos amados sacerdotes (Nota: En la aparición estaba un
grupo de peregrinos encabezado por un sacerdote), ahora pasan por tiempos verdaderamente
duros, pero nunca se alejen de Jesús, de Jesús la Eucaristía.
Hablen a la gente y den a conocer a Jesús. Sacrifiquen su vida por las
almas y permitan que las almas los consuman: pero siempre con respeto, porque
el respeto es importante y cuando algo va mal es necesario corregirlo, corregirlo
y al final la manzana podrida será retirada de la canasta.
Si alguno de ustedes se cansa de estar hincado, dejen que se ponga de pie o
que se siente: sólo es importante amar a Jesús la Eucaristía
y al prójimo y respetarlo. Cuando agachan su cabeza o sus hombros y la
espalda, porque todo parece derrumbarse a su alrededor, no se dejen llevar,
levanten su vista al cielo, abran sus brazos y exclamen conmigo el Padrenuestro.
Y ahora mis amados hijos, gracias por su presencia aquí. Sigan orando
mientras llevo a su hermana al Paraíso, para que ella pueda tener un
poco de gozo y aliviar en algo su sufrimiento ¡que es grande! (Nota: En
estos últimos tiempos, Marisa ha estado muy enferma y por esto Nuestra
Señora le ha dado la experiencia mística del Paraíso).
Con los sacerdotes, los bendigo a ustedes y a sus seres queridos, beso a todos
los niños, bendigo sus objetos sacramentales. Los traigo a todos adentro
de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios
Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesús".
15/diciembre/96, 10:30 a.m. (Mensaje de Nuestra Señora)
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, gracias por su presencia
aquí. Gracias por la procesión penitencial que han hecho
en espera de la venida de mi hijo Jesús, del pequeño niño
Jesús. Preparen el camino a Jesús con amor y generosidad y entonces
con humildad, dejen lugar para el pequeño niño Jesús. Estoy
aquí entre ustedes como una Madre: He prometido venir a hacer la
procesión penitencial con ustedes para la conversión de mucha,
mucha gente que no ama a Jesús. Los invito a orar por esa gente que no ama
a Jesús, es deber de todo Cristiano orar por la demás gente. Vengan
aquí y adoren a Jesús, así que hoy los invito a iniciar la
novena por el pequeño niño Jesús, y Yo, la Madre con el
pequeño niño Jesús, estaré aquí en este
prodigioso lugar durante la vigilia de la Santa Navidad, el martes 24 a las 11
p.m.
Muchas veces la Madre los ha invitado a pedir esas gracias que necesitan, pero olvidan
algo, olvidan decir: "¡Mi Dios, hágase tu voluntad!", los
invito a pedir las gracias, pero también los he invitado a hacer la
voluntad de Dios. Se que resulta muy difícil para ustedes los hombres,
Dios puede hacer todo lo que le pidan, pero sólo si esto es su voluntad;
Yo, siendo su sierva, siempre he hecho su voluntad, también en los
momentos más difíciles, también cuando mi esposo José
estaba enfermo y por muchos años cuidé de él y luego
él se fue y subió al Padre: en ese momento también
incliné mi cabeza y dije: "¡Mi Dios, Mi Todo, hágase Tu
voluntad!". A la Madre le gustaría que alcanzaran este nivel:
"¡Mi Dios, te pido esta gracia, pero que tu voluntad se haga
siempre!", sé que es difícil desde el punto de vista humano,
no piensen que la Madre no lo nota, pero si ustedes se afianzan con todas sus
fuerzas a Jesús la Eucaristía encontraran un camino allanado, como
Juan hizo cuando allanó los caminos para la venida de Jesús:
"¿Quién soy yo, Juan, ante el que ha de venir?".
Los
invito a llevar bien esta novena, no sólo piensen en las cosas materiales,
¡nunca! Todo es hermoso, todo debe ser celebrado, pero la mayor fiesta es
en unión con Jesús la Eucaristía. Les digo lo que deben
hacer: hagan la novena invocando al Espíritu Santo que venga sobre cada
uno de ustedes y culminen con la vigilia de oración el martes a las 11:00
p.m.
Mis amados hijos, es mi gran amargura, que la Santa Misa no se pueda
celebrar en este lugar, pero la Santa Misa llegará, mas cuando llegue
será un momento muy difícil para la Iglesia. Oren, oren mucho,
estos tiempos son muy difíciles, ustedes no conocen los tiempos de Dios,
cuántas veces he dicho: "Los tiempos están muy cerca" y
además he dicho: "Quien vive en la gracia de Dios, nada debe
temer", ¡anímense pues y oren! Más que nunca en este
momento la Madre les pide orar por el Santo Padre, cuyo nombre hoy es Juan Pablo
II, Karol Woityla.
Mi amada hija (Nota: Marisa), soy feliz cuando me pides
algo con tu sencillez e ingenuidad y me haces sonreír y ustedes, mis
amados hijos, ¡den gloria a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu
Santo! La Madre les pide que no se concentren en ustedes, sino que tomen en
cuenta a la gente que les rodea, aprendan a orar también por la
demás gente, no piensen solamente en su pequeño jardín
particular, oren también por la gente que está cerca y lejos de
ustedes y por esa gente que aumenta su sufrimiento. Si sólo piensan en
ustedes, no pueden caminar, no pueden seguir adelante, mis amados hijos, tienen
que pensar en todos y entonces deberán disfrutar la Eucaristía
también. Hoy no hay Eucaristía porque su hermana ha estado en
abstinencia. Yo me aparezco por ustedes, porque ella está en abstinencia
misma que continuará durante todos estos días y es muy dura para
ella, cuando la abstinencia llega es un sacrificio muy grande, pero ella lo
acepta, a pesar de que ella es la que necesita una ayuda mucho mayor que todos
ustedes aquí presentes. Ahora mis amados hijos, unan sus pensamientos en
oración, cierren la puerta de su corazón y pidan a Jesús
todas esas gracias que necesitan. Abran sus brazos, levanten sus ojos al cielo y
exclamen conmigo el Padrenuestro. Permitan que su corazón esté
limpio y siempre en la gracia de Dios. ¡Que tengan una buena novena y una
festividad gozosa, siempre deben regocijarse, aún si hay sufrimiento!
¡Regocíjense! El tiempo vuela sobre la Tierra, entonces habrá
el gozo eterno. Este es mi deseo: ¡Todos ustedes conmigo en el
Paraíso!
Con el sacerdote, los bendigo a todos, a sus seres queridos,
beso al bebé Jacopo y a todos los niños enfermos, bendigo sus
objetos sacramentales, los traigo a todos adentro de mi corazón y los
cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo y Dios
Espíritu Santo. Alabado sea Jesús".
22/diciembre/96, 10:30 a.m. (Mensaje de Nuestra Señora)
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, gracias por su presencia
aquí y por haber encarado el viaje con coraje (Nota: Un grupo de
peregrinos provenientes de las afueras de Roma estaba en la aparición).
Busquen al Santo Niño, siempre traten de encontrar al Santo Niño y
lo encontrarán y también a Jesús la Eucaristía. Esa
gente que ama a la Eucaristía y que vive en la gracia de Dios, se ha
asegurado a sí misma el Paraíso.
Ahora que la Santa Novena
está por culminar y esa gente que la está llevando a cabo, ha
preparado su corazón para el Santo Niño. No se desanimen, sigan
buscándolo y entonces póngalo dentro de su corazón y
arrúllenlo en su corazón: ¡sean felices y regocígense,
mis amados hijos, porque la paz debe llegar, la Eucaristía debe triunfar y
la verdad debe triunfar! En verdad, hay gente que está pagando una dura
deuda, pero la Madre les ha enseñado cómo caminar: Ella les ha
traído muchos mensajes de Dios, empezando con la catequesis de Dios y con
la Señal de la Cruz.
Siempre los he guiado hacia adelante:
cuántas veces les he dicho: "Den un pequeño paso hacia
adelante y nunca retrocedan" porque esa gente que retrocede, sabe lo que se
encuentra.
El próximo día 24 de diciembre a las 11:00 p.m.,
estaré aquí con ustedes y con el Santo Niño: Él
estará aquí con ustedes, para esa gente que siempre Le ha buscado y
Le ha encontrado. Él traerá consigo a Jesús la
Eucaristía: ¡Jesús, el Santo Niño, trayendo a
Jesús la Eucaristía!
Así es que su corazón debe
estar hermoso, limpio y puro: aunque su Madre siempre está repitiendo las
mismas cosas, del mismo modo que una madre lo hace con su hijo, su corazón
debe ser una joya auténtica, una perla, donde el Santo Niño pueda
descansar. Por este motivo, durante los dos días siguientes de la Novena,
debe seguir buscando al Santo Niño con todo su corazón, viviendo en
la gracia de Dios y recibiendo a Jesús la Eucaristía en estado de
gracia.
Mis amados hijos, como ya les he dicho, cuando a su alrededor todo
parece derrumbarse, ¡abran sus brazos, levanten sus ojos hacia el cielo,
hacia Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo y exclamen conmigo el
Padrenuestro y busquen al Santo Niño! Gracias mis amados hijos, si siguen
anunciando a la Madre de la Eucaristía, para que pueda ser conocida por
todos: Ella les conduce a Jesús la Eucaristía. Y gracias por su
amor al Santo Niño y a mi esposo José.
Con los sacerdotes, los
bendigo a ustedes y a sus seres queridos, beso a los niños y al
bebé Jacopo, bendigo sus objetos sacramentales, los traigo a todos adentro
de mi corazón y los cubro con mi manto maternal. Vayan en la paz de Dios
Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Alabado sea Jesús".
24/diciembre/96, 11:00 p.m. (Mensaje de Nuestra Señora)
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, gracias por su presencia
aquí y los mejores deseos para todos ustedes. ¿Han encontrado
al Santo Niño? Algunos de ustedes aún no lo han encontrado.
Dios se volvió un niño a causa de su amor por los hombres: Dios es
amor, un grande, un inmenso amor. Me gustaría conducirlos a la
comprensión del significado de la palabra "amor". Hoy la gente
habla del amor en todas partes, pero emplean esta palabra con muchos significados
negativos y con muchos significados implícitos que son muy malos. Por esto
me gustaría conducirlos a emplear esta palabra "amor" que es
igual a sacrificio, sufrimiento, gozo y armonía como ya les he dicho. Pero
en esta Noche Santa no me gusta afligirlos, hablando de esas cosas que pueden
aumentar su dolor. No, Yo he traído al Santo Niño a este
pequeño lugar, a esta pequeña capilla que es una joya verdadera:
¡cuántas cosas han sucedido aquí! Cosas hermosas y menos
hermosas, cosas grandiosas y también pequeñas, aplastadas por los
hombres.
Dentro de esta joya mía, siempre está Jesús la
Eucaristía, tanto visible como invisible: miren, ésta no es una
gran iglesia o una gran basílica, es tan sólo una capilla muy
pequeña, ¡pero es una joya verdadera! No obstante, Dios sabía
muy bien lo que iba a hacer cuando Él declaró prodigioso a este
lugar.
Aquí en este momento, el Santo Niño está en mis
brazos, "il Pupo", tal como su hermana Le llama: Él ha venido a
darles esas gracias particulares que están necesitando, pero recuerden,
sólo si ellas son conformes a la voluntad de Dios. Y ahora, mi querida
niña, debes arrodillarte y adorar a la Santísima Trinidad"
Marisa dijo que ya no veía al Santo Niño, sino a las Tres Personas
de la Santísima Trinidad. Al final de esta experiencia mística
extraordinaria, Nuestra Señora dio el Santo Niño a Marisa y ella Le
habló y por algunos minutos Le arrulló en sus brazos. Luego Nuestra
Señora le pidió a Marisa que se levantara de su silla de ruedas
para retirar el velo blanco que cubría la pequeña estatua del Santo
Niño en el Santo Pesebre: Marisa lo retiró y una Sagrada Hostia
grande estaba sobre el Santo Niño.
- Nuestra Señora: "Mis
amados hijos, la Madre los invita a orar por los niños y por la paz en el
mundo y en la Iglesia:¡ oren por mi Papa y el suyo! Y ahora sigan rezando
el Rosario y cantando a Jesús la Eucaristía y al Santo
Niño".
La gente empezó a orar y a cantar y Marisa dijo que
Nuestra Señora estaba orando y cantando con ellos. Finalmente Nuestra
Señora se retiró y entonces Don Claudio dio la bendición del
Santísimo Sacramento.
25/diciembre/96, 10:30 a.m. (Mensaje de
Nuestra Señora)
Al inicio de la aparición, Nuestra
Señora le dijo a Marisa que fuera arriba y trajera a la capilla la Sagrada
Hostia grande que había aparecido en la estatua del Santo Niño
durante la aparición de la noche anterior a las 11:00 p.m. Marisa se
levantó de su silla de ruedas y fue a traer la Hostia y la colocó
en la estatua de nuevo.
- Nuestra Señora: "Mis amados hijos, tal
vez puedan comprender esta gran gracia, el gran milagro que Dios ha decidido
realizar en este pequeño lugar, en este lugar que Él ha declarado
prodigioso. Cosas muy grandes están involucradas, que ninguna iglesia en
el mundo nunca ha recibido. Ayer en la noche todos estaban celebrando la Santa
Misa y ustedes, mi pequeño rebaño, estaban aquí para dar
gloria a mi hijo Jesús, a Jesús la Eucaristía y al Santo
Niño. ¿Cómo pueden suponer que la Madre es indiferente a
ello, a lo que han hecho y a su sacrificio? No se pueden imaginar cuánta
gente tuvo la posibilidad de venir aquí la noche de ayer: pero por
indolencia o porque estaban muy ocupados, interpretando el papel de Martha, no ha
venido.
Pero aquí el milagro Eucarístico ha ocurrido de nuevo:
por este motivo dije en un mensaje: "Busquen al Santo Niño y
encuéntrenlo" porque hasta que no Le hayan encontrado dentro de su
corazón, no estarán en el lugar correcto. Pongan a Dios en primer
lugar y pongan todo lo demás después de Él, aún si es
importante: la vida en la Tierra es importante, obrar por amor a Dios es
importante, expresar todo a Dios, todas las dificultades en el trabajo, en los
estudios es importante. Sin embargo, ¡deben colocar a Dios en primer
lugar!
En vista de que Jesús la Eucaristía está
aquí, a la Madre le gustaría guardar silencio, pero Dios me ha
permitido hablar y estoy repitiendo lo que Él me dijo. Quizás la
traducción no es perfecta, sin embargo el contenido del mensaje es claro.
Dios quiere que se amen los unos a los otros, Dios quiere que hagan obras buenas,
caridad por los enfermos: recuerden que caridad no sólo consiste en hacer
un ofrecimiento, también significa ayudar a los enfermos y a la gente
pobre y ayudarlos con apoyo moral y espiritual.
Hoy aquí en el
Paraíso, hay una gran festividad, el Santo Niño y Yo, estamos
vestidos con nuestra mejor gala dominical y los Ángeles siguen cantando y
dando gloria al Santo Niño: todos se regocijan y ustedes también
deben pasar el día regocijándose, aún si hay enfermedad o
alguna pequeña nube o alguna disputa doméstica. Háganlas a
un lado diciendo: "Tengo a Jesús, quiero vivir con Jesús, no
quiero disputas, quiero paz y armonía". Deben exigirlas a sus seres
queridos y amigos. Deben ser capaces de decir cada día, cuando alguien
hable mal de ustedes: "Tengo a Jesús dentro de mi corazón y
deseo vivir en armonía, aún si estoy sufriendo". El
sufrimiento del sacerdote (Nota: Don Claudio) es grande porque no puede celebrar
la Santa Misa aquí, pero esa gente que se lo ha prohibido, ha abusado de
su poder y ha cometido una injusticia, diciendo: "¡Soy grande y
poderoso y tú eres pequeño, así es que te
aplasto!".
Por esta razón Dios está haciendo tantos
milagros y está enviando continuamente a Su Hijo Jesús con Su
Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Dios se ha vuelto el Santo Niño por
amor, por amor a ustedes, a sus hermanos, sus amigos y por todos. Ahora ya no
digo más: "Amen a esa gente que aumenta su sufrimiento", sino
que digo: "Oren por esa gente".
Disfruten este día,
disfruten a Jesús la Eucaristía, Quien siempre está presente
en este santo lugar. Vean ustedes, algunas hostias consagradas han llegado (Nota:
En la tarde del día 24, 18 hostias consagradas aparecieron en la
habitación de Marisa) y no han sido rescatadas de la profanación,
ni han sido profanadas: Dios Padre quiso que Yo se Las trajera. Deben orar sin
decir: "Este lugar está lejos... es imposible para
mí...", no, permanezcan en silencio, no le hablen a su hermano
siempre con crítica negativa. No, deben alentar al hermano a hacer algo
más grande que ustedes, algo que sea más fuerte y grandioso.
¡Y amen! Dios es amor, Dios les enseñó cómo amar.
¡Me gustaría que todo pudiera ser como en este momento, pero la vida
sobre la Tierra los arrastra en su vértigo y algunas veces les asusta!
Caminen con Jesús dentro de su corazón y con la Madre a su lado:
cuando sean capaces de hacer esto, entonces se darán cuenta cómo
todo se estará volviendo más fácil.
Ahora, como anoche,
deseo que oren a Jesús la Eucaristía y que canten. Luego besen la
pequeña estatua del Santo Niño, pero no besen la Hostia consagrada,
Que está sobre ella.
Los cubro con mi manto maternal, los bendigo a
todos y los traigo adentro de mi corazón y especialmente a los enfermos.
Vayan en la paz de Dios Padre, Dios Hijo, el Santo Niño y Dios
Espíritu Santo. Alabado sea Jesús".
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