MOVIMENTO IMPEGNO E TESTIMONIANZA27 de marzo de 1997
Jesús había preanunciado: "Jueves, fiesta
grande de la institución de la Eucaristía y del sacerdocio,
estaré con vosotros; aquí será el milagro eucarístico:
"Se ha vuelto ya una tradición que el Jueves Santo los jóvenes
se estrechen en torno a Don Claudio, sacerdote de la Eucaristía, y
a Marisa, víctima de la Eucaristía y del sacerdocio.
Los
jóvenes estaban cenando con Don Claudio en el piso inferior, mientras
Marisa, a causa de sus condiciones de salud, no había podido descender
y se encontraba en su habitación. Aparecida la Virgen, ha tomado a
Marisa de la mano diciéndole: "Ven conmigo donde mi Hijo Jesús"
y la ha acompañado a la habitación donde, sobre un altarcito
provisional, había el ostensorio con la Eucaristía que ella
misma había traído el primer día. Después de haber
orado, la Virgen ha hecho ver en visión a Marisa a todos los Cardenales,
Obispos y sacerdotes que no creen en la presencia real de Jesús y que
celebran en pecado mortal.
La misma Madre de la Eucaristía ha ordenado a Marisa que llamara por
teléfono a Don Claudio para invitarlo a subir al piso superior, sin
dar explicaciones. Marisa ha dicho a Don Claudio: "Sube, porque hay algo".
Nuestro sacerdote, seguido por los jóvenes, subió velozmente
por la escalera y ha encontrado, al esperarlo, una forma inflada y completamente
cubierta de sangre.
Don Claudio, Marisa, los jóvenes y algunos adultos se entretuvieron
en oración hasta el momento de la vigilia. Después Don Claudio
trajo la Eucaristía manchada de sangre a la capilla donde estaban reunidos
los otros. Habíamos hecho la adoración eucarística y
la procesión, después, terminada la vigilia de oración,
Don Claudio ha vuelto a llevar la Eucaristía manchada de sangre a la
habitación superior.
7 de abril de 1997
El
7 de abril, la presencia eucarística se ha multiplicado. A primera
hora de la tarde, la Virgen ha depositado ocho formas sobre la estatua blanca.
A las 18 horas ha sido comunicado a D. Claudio que sobre el altar de la
capilla se encontraba el ostensorio, en cuyo interior estaba la Eucaristía.
En el mensaje dado durante la vigilia de oración, la Virgen ha dicho:
"Dios ha elegido a mi amado esposo para traer a Jesús Eucaristía".
San José no solo ha traído la Eucaristía, sino que
ha tomado también el ostensorio que estaba en la sacristía,
lo ha colocado sobre el altar y dentro ha entronizado a la Eucaristía.
Si San José ha traído tantas veces en brazos al pequeño
Jesús, ¿no puede llevar también la Eucaristía?
Alrededor de las 20 horas la Virgen ha traído una forma completamente
recubierta de sangre viva "a fin de que los sacerdotes crean que mi
Hijo Jesús está siempre presente en la Eucaristía".
Durante la vigilia de oración, en la cual han participado numerosas
personas, Marisa ha sufrido la pasión y se ha mareado a causa de
los dolores.
El 31 de mayo ha sido una sucesión de milagros eucarísticos.
A las 17:45 la Virgen ha traído doce formas que ha apoyado sobre
las flores de una planta en la habitación de Marisa. El perfume particular
que emanaba de las partículas ha invadido la casa y nos ha instado
a preparar con más amor la vigilia de oración en la clausura
del mes de mayo y en la apertura del mes de junio y nos ha invitado a orar
delante de Jesús Eucaristía.
Ultimada la adoración, algunos jóvenes han vuelto a la iglesia
y han visto sobre el altar, donde antes no estaba, el ostensorio que contenía
una hostia grande manchada de sangre.
La Virgen había traído la Eucaristía manchada de sangre
y tomado el ostensorio había puesto dentro la hostia.
Mientras algunos han continuado trabajando, otros, alternándose,
se han quedado haciendo oración en casa y en la iglesia donde estaba
presente Jesús Eucaristía; así, mientras Marta trabajaba,
María ha hecho compañía a Jesús.
A las 21 ha iniciado la vigilia de oración que se ha
prolongado hasta la medianoche, así empezamos el mes dedicado a Jesús
con la oración.
La Madre de la Eucaristía ha dado un breve pero importante mensaje:
"Amad la Eucaristía, protegedla de los que continúan
haciendo misas negras. Los sacerdotes todavía no comprenden que,
cuando consagran, en aquella pequeña hostia está Jesús
en cuerpo, sangre, alma y divinidad. Esta es una hostia que yo he sustraído
a la profanación y la sangre que vosotros veis ha brotado mientras
era apuñalada".
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